El anuncio de Italia de restablecer controles sobre determinados viajeros procedentes de España ha reabierto el debate sobre el futuro del espacio Schengen. Aunque la medida ha generado preocupación por sus posibles efectos sobre la libre circulación, otros siete países europeos ya aplican mecanismos similares por razones de seguridad nacional, migración irregular o lucha contra el crimen organizado.
La decisión italiana se produce como respuesta a la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta. Sin embargo, su alcance inicial es limitado: los controles se dirigirán a ciudadanos de terceros países que lleguen a Italia por vía aérea o marítima desde territorio español.
Según los datos recogidos en la información, actualmente ocho países mantienen activos controles temporales en sus fronteras interiores: Italia, Francia, Alemania, Polonia, Países Bajos, Suecia, Austria y Noruega.
Schengen permite recuperar los controles en casos excepcionales
El Acuerdo de Schengen, en vigor desde 1995 y formado actualmente por 29 Estados, permite restablecer temporalmente los controles fronterizos interiores cuando existe una amenaza grave para el orden público o la seguridad nacional.
La medida está concebida como un último recurso y debe tener carácter temporal. No obstante, distintos gobiernos europeos han recurrido a ella de manera frecuente durante los últimos años.
El investigador del CIDOB Francesco Passetti explica que estos controles suelen emplearse para frenar los denominados movimientos migratorios secundarios, es decir, el desplazamiento de personas desde el país europeo al que llegaron inicialmente hacia otro Estado miembro.
También considera que pueden tener un componente político y simbólico, al transmitir al electorado una imagen de mayor firmeza en la defensa de las fronteras nacionales.
Italia ya controla su frontera con Eslovenia
La decisión relacionada con España no constituye el primer control interior aplicado por el Gobierno italiano.
Italia mantiene desde hace años vigilancia en su frontera terrestre con Eslovenia, alegando el riesgo de infiltraciones terroristas a través de los flujos migratorios procedentes de la ruta de los Balcanes occidentales.
La particularidad del nuevo anuncio es que España e Italia no comparten una frontera terrestre. Por este motivo, el dispositivo se concentrará en puertos y aeropuertos y afectará inicialmente a ciudadanos extracomunitarios.
Francia mantiene controles desde los atentados de 2015
Francia aplica controles en sus fronteras interiores desde los atentados de París de 2015.
El Gobierno francés ha ido prorrogando estas medidas mediante distintas justificaciones, entre ellas las amenazas yihadistas, el aumento de los ataques antisemitas, la situación internacional en Irán y la celebración de grandes acontecimientos.
La última renovación mencionada estuvo relacionada con la cumbre del G7 celebrada en Évian.
Las normas europeas establecen periodos limitados para estos controles, aunque permiten sucesivas prórrogas cuando los gobiernos acreditan que continúa existiendo una amenaza para la seguridad.
Alemania controla sus nueve fronteras terrestres
Alemania es uno de los países que más ha ampliado este tipo de vigilancia.
Actualmente mantiene controles en sus nueve fronteras terrestres, una política reforzada desde 2024 después de varios atentados cometidos por ciudadanos extranjeros.
Con anterioridad, Berlín ya había suspendido temporalmente la libre circulación con Polonia, República Checa y Suiza para combatir la inmigración irregular, coincidiendo con el comienzo de la guerra entre Israel y Hamás en Gaza.
Polonia, Países Bajos, Suecia y Austria también aplican restricciones
Polonia, Países Bajos, Suecia y Austria mantienen igualmente controles temporales dentro del espacio Schengen.
Entre los argumentos utilizados por estos gobiernos se encuentran la presión migratoria, la lucha contra las redes dedicadas al tráfico de personas y la prevención del contrabando.
En el caso de Noruega, el refuerzo de la vigilancia en su frontera con Alemania responde también al temor a posibles actos de sabotaje ruso contra infraestructuras energéticas, en el contexto de la guerra de Ucrania.
Dinamarca utilizó recientemente una justificación similar, aunque ya no figura entre los ocho países con controles activos mencionados.
Una medida legal, pero cuestionada por Bruselas
El profesor de Ciencia Política Alberto Bueno recuerda que restablecer controles interiores forma parte del propio funcionamiento de Schengen y no supone necesariamente incumplir sus reglas.
Sin embargo, la Unión Europea ha mostrado tradicionalmente reticencias ante la prolongación de estas medidas. Bruselas ha defendido alternativas como las patrullas policiales conjuntas, el intercambio de información y los sistemas de identificación biométrica.
Pese a ello, el clima político europeo está cambiando. La presión migratoria y el aumento de la preocupación social por la seguridad han llevado a varios gobiernos a cuestionar una interpretación absoluta de la libertad de circulación.
La UE apuesta por reforzar las fronteras exteriores
La crisis registrada en Ceuta ha acelerado el debate sobre la necesidad de reforzar el perímetro exterior de la Unión Europea.
Los ministros del Interior comunitarios acordaron durante una reunión extraordinaria avanzar en el control de las fronteras, los mecanismos de retorno y los sistemas de alerta temprana.
Los detalles deberán ser discutidos en el próximo Consejo Europeo, donde los líderes pretenden avanzar hacia una política migratoria común y evitar que cada Estado actúe de forma aislada.
La cuestión que se plantea ahora es si Schengen puede mantenerse con su configuración actual o si será necesario fortalecer los controles exteriores para reducir la reaparición permanente de fronteras internas.


















