La serie diaria de Televisión Española regresa a La 1 tras el parón del Mundial de Fútbol con una entrega marcada por la delicada salud de la recién nacida, la llegada de nuevos huéspedes al palacio y los secretos sentimentales de Julieta.
La ficción de época de Televisión Española, ‘La Promesa’, retoma este miércoles, 15 de julio, su emisión habitual en las tardes de La 1 a partir de las 18:35 horas, justo después del serial ‘Valle Salvaje’. Tras la obligada interrupción temporal en la tarde de este martes con motivo de la retransmisión de la semifinal del Mundial de Fútbol de 2026 entre las selecciones de España y Francia, la producción de época regresa a la pantalla con su episodio 867, una entrega que mantendrá en máxima alerta a los espectadores debido al estado de salud de la hija de María Fernández y a las crecientes tensiones entre el personal del palacio y los recién llegados.
Alarma en el palacio por el estado de la hija de María Fernández
La trama más dramática y delicada de esta entrega se localiza en torno a la recién nacida de María Fernández. Durante el último episodio emitido, la preocupación ya había empezado a extenderse por las estancias del palacio al observarse un progresivo empeoramiento de la pequeña, sin que los presentes lograsen identificar cuál era el origen exacto de su dolencia.
En el capítulo de este miércoles, la situación clínica de la bebé se agrava de forma alarmante debido a una severa subida de la temperatura corporal, lo que obliga a llamar con urgencia al médico. El diagnóstico del facultativo resulta desolador para la familia: la recién nacida sufre una grave infección ocasionada por la falta de higiene durante el parto. Esta seria complicación médica pone en riesgo inminente la supervivencia de la niña, sembrando de nuevo el miedo y la incertidumbre entre todos los habitantes de La Promesa.
Tensiones con la llegada de Máximo de Buenaventura y el reencuentro de Petra
La normalidad cotidiana en el palacio se ve sustancialmente alterada por la llegada de los nuevos huéspedes. Máximo de Buenaventura se instala en la propiedad acompañado por sus criados, Julio y Tomasa, desatando casi de inmediato los primeros conflictos con el servicio local. El propio Máximo protagoniza un desafortunado debut al sufrir un despiste y confundir a Ángela con Martina, quien previamente había decidido ausentarse para acompañar a Jacobo y apoyar a su familia tras el accidente de este.
De forma paralela, el comportamiento de los nuevos sirvientes no contribuye a calmar las aguas. Julio y Tomasa adoptan una actitud arrogante y se dedican a criticar cada detalle que encuentran a su paso por el palacio. Estos constantes desprecios provocan un hondo malestar y una profunda decepción entre los integrantes del servicio habitual de La Promesa.
Sin embargo, el momento de mayor carga dramática en las dependencias del personal de servicio llega con el reencuentro entre Petra y Tomasa. Ambas hermanas vuelven a verse cara a cara tras transcurrir quince años de separación. El encuentro dista de ser idílico, ya que Tomasa se encarga de dejar claro desde el primer instante que carecía de cualquier intención o deseo de volver a cruzarse en el camino de Petra.
El hangar de aviación y el triángulo sentimental de Julieta
En lo que respecta a las actividades de los señores, Manuel y Ciro actúan como anfitriones de Máximo de Buenaventura mostrándole las instalaciones del hangar de la empresa de aviación. Durante esta visita, el entusiasmo de Ciro le hace sobrepasar los límites y comportarse ante el invitado como si fuera el auténtico propietario del negocio de aeronáutica. Esta actitud causa sorpresa tanto en Manuel como en Julieta; no obstante, ambos optan por encajar la situación con cierto sentido del humor, aunque el episodio deja en evidencia la progresiva ganancia de confianza por parte del joven en el proyecto.
Por último, el terreno sentimental continúa marcado por el sufrimiento silencioso. Manuel y Julieta siguen intentando combatir los sentimientos recíprocos que los unen, plenamente conscientes de que se trata de un amor que no puede salir a la luz pública. La complejidad de este triángulo amoroso se incrementa tras la decisión de Julieta de ocultarle a Manuel un detalle de gran relevancia: Ciro le ha confesado formalmente su firme deseo de formar una familia y convertirse en padre junto a ella, un secreto que amenaza con complicar sustancialmente el futuro de la relación.


















