Bruselas ha dejado claro que no activará el artículo 42.7 de defensa colectiva de la Unión Europea frente a las tensiones generadas por Donald Trump en Groenlandia. «En la actualidad, la cuestión no se plantea», afirmó a EL MUNDO la portavoz de Asuntos Exteriores y Seguridad de la Comisión Europea, Anitta Hipper.
Aunque Groenlandia pertenece al Reino de Dinamarca y, por tanto, podría estar cubierta por la cláusula de solidaridad del artículo 42.7, la Comisión ha decidido no aplicarla. Este artículo establece que los Estados miembros deben apoyarse mutuamente en caso de agresión, pero Bruselas opta por limitar su intervención a aspectos políticos y financieros.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insistió en Limasol (Chipre) en que «la seguridad del Ártico es una cuestión central de la OTAN» y que la UE seguirá ofreciendo respaldo económico y político a Groenlandia. Von der Leyen recordó la visita que realizó el año pasado a la isla, donde se estableció una oficina de cooperación directa con el gobierno y el pueblo groenlandés. Además, subrayó que la UE ha incrementado significativamente la inversión en la región, duplicando el apoyo financiero previsto en el presupuesto.
A pesar de ello, algunos países europeos ya han enviado tropas a Groenlandia tras la invitación de Dinamarca. Finlandia, Alemania, Suecia y Francia han desplegado pequeñas unidades, aunque la presencia militar sigue siendo limitada y simbólica.
Von der Leyen también anunció que la Comisión trabaja en una «nueva estrategia europea de seguridad» para abordar los cambios geoestratégicos globales, aunque por el momento no se han detallado medidas concretas. Esta estrategia se espera que se presente durante la presidencia chipriota del Consejo de la UE, que finaliza el 30 de junio.
En síntesis, la UE ofrece apoyo político y financiero a Groenlandia, pero deja la defensa ante posibles conflictos en manos de la OTAN y sus aliados, incluido Estados Unidos.


















