El consistorio sevillano da el visto bueno inicial a la remodelación del estadio, que alcanzaría los 55.000 espectadores. Sin embargo, la precaria economía del club siembra dudas sobre la viabilidad inmediata del proyecto.
SEVILLA – En medio de una de las crisis financieras y deportivas más complejas de su historia reciente, el Sevilla FC ha recibido una noticia que, en otro contexto, sería motivo de celebración absoluta: el Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado de forma inicial el Estudio de Ordenación para la construcción del nuevo Ramón Sánchez-Pizjuán.
Un estadio de vanguardia para Nervión
El proyecto, diseñado por la prestigiosa consultora IDOM, no solo busca modernizar la estética del feudo nervionense, sino transformar por completo su funcionalidad y su relación con el barrio. Los puntos clave de la reforma aprobada incluyen:
- Aumento de aforo: La capacidad se ampliaría hasta los 55.000 espectadores.
- Cubierta integral: Un techo que protegerá la totalidad de las gradas.
- Plaza pública en Gol Sur: La creación de una gran zona de acceso permanente para el disfrute de los vecinos.
- Sostenibilidad: El plan contempla soluciones contra el «efecto isla de calor» en la zona de Eduardo Dato, con estructuras de sombra y mejoras ambientales.
El trueque de terrenos: Nervión por la Carretera de Utrera
La viabilidad urbanística del plan se sustenta en un intercambio estratégico de suelos. El Ayuntamiento cederá al club los espacios que actualmente funcionan como área logística en los días de partido. A cambio, el Sevilla FC entregará una parcela de 10.000 metros cuadrados en su Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros, destinada a convertirse en una zona verde para el crecimiento urbano del sur de la ciudad.
¿Realidad o quimera?
Pese al avance administrativo, el anuncio ha sido recibido con escepticismo por gran parte de la afición sevillista. La realidad actual del club es de una economía en estado precario, sobreviviendo a base de préstamos y con una gestión deportiva bajo lupa.
«Pocos sevillistas contemplan actualmente la construcción de un nuevo estadio cuando la prioridad es la supervivencia financiera del club», señalan fuentes cercanas al entorno de Nervión.
Aunque el visto bueno del Ayuntamiento es un paso legal indispensable, la pregunta que queda en el aire es cuándo (y cómo) podrá el Sevilla hacer frente a una inversión de tal magnitud. Por ahora, el nuevo Sánchez-Pizjuán es un proyecto aprobado sobre el papel, pero que sigue pareciendo un espejismo en el horizonte de una entidad obligada a apretarse el cinturón.















