La imagen de Carlos Alcaraz quitándose la pulsera inteligente Whoop antes de su partido contra Tommy Paul en los octavos de final del Open de Australia ha dado la vuelta al mundo. El dispositivo, que monitoriza el estado físico de los atletas de élite, está permitido en prácticamente todos los deportes, pero no en el torneo australiano.
El tenista español no es el único afectado. Jannik Sinner y Aryna Sabalenka han vivido situaciones similares, obligados a retirarse el dispositivo pese a que no tiene pantalla ni transmite información en tiempo real durante el partido. La medida del Open de Australia se justifica por un posible riesgo de coaching y la relación con casas de apuestas debido al retraso de los datos, aunque esta explicación ha generado sorpresa entre los profesionales.
Will Ahmed, CEO de Whoop, calificó la prohibición como “ridícula” en redes sociales: “Está aprobado para usarse durante los partidos y no representa ningún riesgo para la seguridad. Los datos no son esteroides. Fue creado para atletas. Sin pantalla. Siempre encendido. Mejora el rendimiento por diseño. Quitarles esa información es como pedirles que jueguen a ciegas”.
La situación genera confusión, ya que la WTA autoriza su uso desde 2021, la ATP desde 2024 y la ITF también ha dado su visto bueno. La prohibición, por tanto, es una decisión unilateral del Open de Australia y no refleja la postura de todos los Grand Slams. Tennis Australia ha asegurado que están en conversaciones para buscar una solución.
El uso de la tecnología biométrica en competición está ampliamente implantado en otros deportes de élite. La pulsera Whoop es utilizada por figuras como Cristiano Ronaldo, Mathieu Van der Poel, Rory McIlroy o Patrick Mahomes, y según la compañía, permite aumentar el rendimiento físico, optimizar rutinas de sueño y recuperación, y prevenir lesiones.
La polémica evidencia la tensión entre innovación tecnológica y regulaciones tradicionales en el deporte de alto nivel, planteando una pregunta clave: ¿hasta qué punto las federaciones deportivas deben adaptarse a herramientas que mejoran la preparación de los atletas sin comprometer la equidad en competición?

















