España ha despedido el año 2025 con una inflación del 2,9% en diciembre, una cifra que sitúa al país como la economía más inflacionista entre las cuatro grandes de la eurozona. Pese a una ligerísima moderación de una décima respecto a noviembre, el encarecimiento de la cesta de la compra y la factura eléctrica siguen castigando el poder adquisitivo de los hogares.
Los datos publicados por el INE revelan una realidad preocupante para el bolsillo: de los 199 productos que componen el índice, 151 (el 75%) subieron de precio en el último año.
Radiografía de la inflación en España (Cierre 2025)
El año termina con una media del 2,7%, una cifra clave ya que marca el límite para la revalorización de las pensiones y sirve de referencia en las negociaciones de los convenios colectivos.
1. Los alimentos no dan tregua
A pesar del respiro en algunos productos, la tasa interanual de los alimentos subió al 3% en diciembre debido al «efecto Navidad» y al despegue de productos básicos:
• Huevos: +31,3%
• Carne de vacuno: +17,2%
• Café: +16,3%
• Chocolate: +12,7%
• Legumbres y hortalizas: +7,3%
• Aceite de oliva: Es la gran excepción, con una caída del -31,6% tras años de subidas récord.
2. Energía y Vivienda: El golpe fiscal
La factura de la luz cerró diciembre un 12,6% más cara que hace un año, mientras que el gas natural sumó su sexto mes consecutivo al alza (+0,2%). Especialmente llamativo es el incremento en la recogida de basuras (30,3%), impulsado por el nuevo impuesto sobre residuos.
3. Carburantes y Ocio: El alivio
La moderación de la inflación general se debe, principalmente, a dos sectores:
• Transporte: La gasolina bajó un 3,5% y el gasóleo un 1,1%, rompiendo rachas anteriores de subidas.
• Ocio y Cultura: Los paquetes turísticos y servicios deportivos subieron menos que en 2024, dejando la variación anual de este sector en apenas un 0,5%.
Comparativa europea: España a la cabeza de las subidas
La posición de España en el tablero europeo al cierre de 2025 resulta especialmente negativa para la competitividad de las familias y empresas nacionales. Mientras que la tasa de inflación interanual de la eurozona ha logrado estabilizarse en el 2,1%, situándose muy cerca del objetivo de estabilidad fijado por el Banco Central Europeo, España se desmarca con un 2,9%, lo que supone una brecha de ocho décimas por encima de la media comunitaria.
Esta diferencia es todavía más acusada cuando se compara con las otras grandes potencias económicas que utilizan el euro. España lidera el encarecimiento de la vida frente a Alemania, que registró un 2,6%, y se sitúa a una distancia sideral de Italia, donde los precios apenas subieron un 1,1%, y de Francia, que ha logrado contener su inflación en un bajísimo 0,8%.
Esta situación implica que los consumidores españoles están sufriendo un golpe inflacionario mucho más severo que sus vecinos directos, lo que desmiente parcialmente el optimismo del Ejecutivo y respalda las quejas de los agentes sociales sobre el castigo que supone el precio de bienes vitales, como la energía y los alimentos, en el contexto del mercado común.




















