Carlos Alcaraz sufrió más de lo esperado, pero tirando de oficio consiguió imponerse al alemán Yannick Hanfmann y avanzó a la tercera ronda del Open de Australia. El número uno del mundo venció en tres sets (7-6(4), 6-3 y 6-2 en 2h44) a un voluntarioso rival de 34 años, que entró de último momento en el cuadro principal y sorprendió con un tenis sólido hasta que las molestias físicas le pasaron factura.
“Sabía que él iba a jugar muy bien. Ha sido más duro de lo que esperaba al principio; no sentía la bola tan bien como me hubiese gustado y la suya venía como una bomba. Estoy contento por haber jugado mejor al final y por avanzar de ronda”, declaró Alcaraz, que sigue ajustando su nueva mecánica de saque inspirada en Novak Djokovic.
El partido comenzó con un Hanfmann atrevido, golpeando con potencia y elegancia, mientras Alcaraz buscaba restarle comodidad con pelotas altas. A pesar de que el alemán logró romper el servicio del murciano, la ventaja fue efímera, y el físico comenzó a traicionarle con molestias en la rodilla y luego en la zona abdominal, afectando su saque. El desempate del primer set fue decisivo: Alcaraz mostró superioridad y a partir de ahí dominó con mayor claridad.
El entrenador de Alcaraz, Samuel López, animaba a su pupilo: “Aprovecha estas buenas sensaciones y ve a por él. Hazte ver”. Tras un último parcial cómodo, el joven de El Palmar cerró el triunfo y ahora se prepara para enfrentar al francés Corentin Moutet en tercera ronda, quien avanzó tras la retirada del estadounidense Michael Zheng.
Con esta victoria, Alcaraz continúa su camino en Melbourne, demostrando que incluso en días complicados su oficio y consistencia le mantienen como favorito al título.




















