Un hombre de 30 años ha sido detenido por encargar presuntamente un asesinato a miembros de la pandilla Mara Salvatrucha a cambio de 3.000 euros. El arrestado, que ha ingresado en prisión provisional, estaba enfrentado con un clan dedicado al tráfico de drogas, según ha informado la Policía Nacional.
La investigación se inició tras varias conversaciones intervenidas por agentes especializados en bandas violentas. En una de ellas, celebrada en una plaza de Madrid, un miembro de la pandilla ofrecía sus servicios al sospechoso con la frase: “Por 3.000 euros nos encargamos de tu problema”. Posteriormente, otra conversación con uno de los líderes del grupo en la capital confirmó que el encargo era un asesinato: el detenido solicitó “un disparo” contra su rival.
Operación policial y detenciones
El riesgo de que el plan se materializara precipitó en marzo del año pasado una operación policial que se saldó con la detención de 27 presuntos integrantes de la Mara Salvatrucha en España. Entre ellos estaban los dos pandilleros que habían contactado con el autor del encargo.
Sin embargo, el hombre que solicitó el crimen permanecía en libertad hasta la pasada semana, cuando fue localizado y detenido en una localidad de Murcia por agentes de la Comisaría General de Información y de la Brigada Provincial. Su pareja también fue arrestada ese mismo día y ha quedado en libertad con cargos.
Los investigadores han logrado identificar al sospechoso tras analizar los dispositivos y documentos incautados en la denominada Operación Astas. Según fuentes policiales, el detenido se movía por distintas provincias españolas, lo que dificultó su localización.
Un plan concreto para ejecutar el crimen
La investigación ha revelado que el arrestado, vinculado a actividades delictivas, conocía a miembros de la Mara Salvatrucha a través del tráfico de drogas y pretendía que la banda le suministrara estupefacientes. Durante esos contactos, explicó que mantenía un conflicto con un miembro de un grupo rival de narcotraficantes.
La pandilla llegó a identificar a la víctima y a elaborar un plan de ejecución. Según la Policía, los autores del crimen estaban organizando el desplazamiento a la provincia donde debía cometerse el asesinato. El detenido se habría comprometido a facilitar alojamiento, un vehículo y más información sobre el objetivo.
Entre los investigados figura un español que había estado en prisión en Estados Unidos por pertenecer a esta organización y cuya presencia en España había sido advertida previamente por el FBI tras su deportación.
Riesgo para la seguridad
La Mara Salvatrucha, creada en Estados Unidos a finales de los años setenta y con fuerte presencia de miembros de origen salvadoreño, es considerada por las autoridades estadounidenses una organización terrorista. En España, las fuerzas de seguridad alertan de su capacidad para organizarse y expandirse si no se actúa con rapidez.
Fuentes policiales subrayan que los integrantes de la red desarticulada tenían vínculos tanto con estructuras de la banda en Estados Unidos como en El Salvador y que, aunque inicialmente se limitaban al tráfico de drogas a pequeña escala, el encargo de un asesinato suponía un salto cualitativo en su actividad criminal.




















