Los jueces Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Marta Verona dividieron a los aspirantes entre «los sobrados» y «los mantas» en una entrega marcada por la tensión en Colmenar de Oreja y la complejidad de la gastronomía coreana
La decimocuarta edición de ‘MasterChef’ ha alcanzado un punto de inflexión tras nueve semanas de exigente competición. En la última entrega del programa de Televisión Española, los aspirantes se han enfrentado a una de las jornadas más complejas del formato, marcada por dinámicas inéditas que han fracturado la convivencia en las cocinas y un desenlace inesperado que ha concluido con la marcha de Germán, uno de los participantes más valorados por el grupo, en detrimento de Javier, el rival común de la edición.
Un reto a ciegas inédito en las cocinas
La noche comenzó con la que el jurado calificó como «la prueba más complicada desde que llegaron» al concurso. Los participantes entraron a las cocinas para encontrarse con una disposición de cuatro filas, cuatro cajas misteriosas en cada una de ellas y auriculares. Sin la posibilidad de ver ni catar el plato, y careciendo por completo de una receta escrita, el desafío consistió en replicar una creación del chef Toño Pérez.
La única guía disponible fue la descripción acústica del crítico gastronómico Borja Beneyto, quien, desde la bodega, degustó y detalló las elaboraciones a medida que avanzaba la cata. El cocinado se desarrolló como una carrera por etapas donde los ingredientes se encontraban en cada puesto. Matoses se encargó de supervisar los niveles, autorizando el avance de los concursantes conforme completaban cada paso.
Al término del tiempo regulamentario, Jordi Cruz realizó una severa reprimenda general debido al «desastre, desorden y guarrindongada» visible en los puestos de trabajo, advirtiendo de que no se puede volver a repetir una situación similar. En la fase de valoración, el plato de Chambo fue calificado como el peor de la prueba. En el extremo opuesto, Pepe y Javier —reconocidos como rivales directos— se alzaron como los mejores del reto, resultando Javier el ganador de la prueba.
División de opiniones en Colmenar de Oreja
Para la prueba de exteriores, el programa se trasladó a Colmenar de Oreja, municipio destacado por su patrimonio histórico y por albergar el mayor número de bodegas de la Comunidad de Madrid. Los aspirantes asumieron el reto de cocinar en la Plaza Mayor para 70 vecinos de la localidad.
Antes de iniciar el cocinado, Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Marta Verona estructuraron los equipos confrontando de forma directa a los cuatro mejores contra los cuatro peores de la prueba anterior. De este modo, el equipo de «los sobrados» quedó liderado por Javier, junto a Pepe, Germán y Camilla. Por su parte, el grupo de «los mantas» estuvo capitaneado por Carlota, completado por Chambo, Gema y Annie.
Pese a la ventaja teórica de los primeros, el desarrollo del cocinado evidenció un mejor entendimiento y energía en el equipo liderado por Carlota. Las suspicacias del equipo azul respecto a la capacidad de Javier acrecentaron las inseguridades de este, generando un clima de alta tensión. La complejidad aumentó cuando el jurado ordenó un intercambio de cocinas con elaboraciones a medio terminar, dejando al grupo de Javier desorientado.
Tras finalizar el servicio, los comensales y el resto de compañeros del balcón censuraron unánimemente la gestión de Javier, aludiendo a sus formas, faltas de respeto, comportamiento, sabotaje y ausencia de autocrítica. Pepe Rodríguez lamentó la situación señalando que el mal ambiente imperante se había trasladado al resultado percibido por los comensales. La victoria de la prueba de exteriores fue otorgada finalmente al equipo de «los mantas».
Tensión en la eliminación con la gastronomía coreana
La última prueba de la noche situó en la zona de eliminación con el delantal negro a Pepe, Javier, Germán y Camilla. El desafío propuso un recorrido por la cocina coreana, una de las gastronomías asiáticas menos difundidas en España. Para ello, el espacio contó con la presencia de la chef coreano-argentina Lis Ra, quien presentó diferentes elaboraciones de su restaurante de Madrid para ser replicadas por los nominados.
Durante el desarrollo del cocinado, tanto Pepe como los aspirantes salvados desde el balcón manifestaron su deseo de que Javier fuera el expulsado de la noche, criticando que no estudiaba ni practicaba fuera del plató y apuntando a que la eliminación se decidiría únicamente en función de los fallos de este.
Tras la cata final, los jueces dictaminaron que la reproducción de Camilla era bastante similar a la original; el plato de Javier presentó deficiencias respecto al modelo de Lis Ra pero no desagradó al jurado; Pepe consiguió reproducir con exactitud el sabor original con una salsa fidedigna, mientras que a la propuesta de Germán le faltó el componente principal.
Finalmente, el jurado llamó a Camilla, Germán y Javier como los peor valorados de la réplica coreana, emitiendo la resolución definitiva: «El aspirante que no continúa en las cocinas es Germán». La decisión fue celebrada por Javier, quien concluyó afirmando que todavía queda su presencia en el concurso para largo tiempo.















