La Guardia Civil desmantela un entramado en cinco provincias y Portugal que enviaba de forma sistemática reses en estado agónico, caquéxicas o lesionadas para su sacrificio, anteponiendo el beneficio comercial al bienestar animal.
BURGOS. — La Guardia Civil ha detenido a ocho personas en el marco de una exhaustiva operación contra el maltrato animal al constatar la práctica sistemática y habitual de transportar vacas de leche desde explotaciones ganaderas en régimen intensivo hasta el matadero en condiciones deplorables. Los animales trasladados presentaban graves deficiencias de cuidado, desnutrición extrema (caquexia), movilidad severamente reducida o, en los casos más dramáticos, un evidente estado agónico que los inhabilitaba por completo para el viaje de larga distancia.
Los detenidos, con edades comprendidas entre los 28 y los 52 años, ya han sido puestos a disposición judicial. La operación destapa un entramado de negligencia compartida que se extiende por el norte de la Península Ibérica y el país vecino. Según detalló el instituto armado en una nota de prensa, las detenciones se materializaron en Lugo (3), A Coruña (2), Cantabria (1), Bizkaia (1) y Portugal (1). La Guardia Civil subraya que existe una responsabilidad compartida y coordinada entre ganaderos, transportistas, tratantes y los propios empresarios del sector.
La alarma saltó en enero
El origen de la investigación se remonta al pasado mes de enero, cuando los servicios veterinarios oficiales de la Junta de Castilla y León dieron la voz de alarma al detectar la llegada de un camión de ganado vacuno destinado al sacrificio en pésimas condiciones en un matadero de Burgos capital. Los facultativos reclamaron de urgencia la presencia de la unidad del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.
Al personarse en el lugar, los agentes comprobaron de primera mano la crudeza de la situación: en el interior del vehículo todavía yacían cuatro vacas frisonas (raza vinculada a la producción láctea) que no habían podido descender por su propio pie dado el estado crítico en el que se encontraban, permaneciendo algunas de ellas en fase agónica. La inspección del resto del cargamento reveló un escenario dantesco: reses extremadamente descarnadas, animales moribundos y varios ejemplares agrupados con severas heridas abiertas y traumatismos en la espina dorsal y la cadera. Las pruebas aportadas por los veterinarios evidenciaron, además, que sobre ellas se habían ejercido métodos de manejo explícitamente prohibidos por la normativa europea y nacional.
Prácticas sistemáticas sin compasión
Aquel primer aviso no fue un hecho aislado. La investigación posterior, dirigida minuciosamente por el Equipo de Protección a la Naturaleza (EPRONA) de la Comandancia de Burgos, ha permitido documentar y acreditar al menos otros siete casos idénticos, demostrando que este modus operandi se venía repitiendo de manera frecuente desde enero de 2024.
Las pesquisas confirman el transporte reiterado de animales no aptos para el viaje, detectándose reses con fracturas abiertas, partos distócicos (complicados), fallos multiorgánicos y en estado de shock. Muchos de estos animales llegaban en una situación médica irreversible, lo que obligaba a decretar de inmediato su sacrificio de urgencia por razones humanitarias dentro de las instalaciones del matadero. Asimismo, se ha acreditado el traslado de vacas en estado de gestación avanzada o con patologías previas graves que deberían haber invalidado cualquier tipo de ruta.
Cadena de decisiones negligentes
El instituto armado destaca en sus conclusiones que estas situaciones no eran incidentes fortuitos o logísticos, sino la consecuencia directa de una «cadena de decisiones negligentes» donde los implicados anteponían la transacción económica al deber legal y ético de cuidado sobre los animales. Las malas praxis eran generalizadas tanto en el origen (las explotaciones ganaderas) como durante el trayecto y en las operaciones de carga y descarga del ganado.
Las diligencias judiciales ya han sido entregadas formalmente en los juzgados de instrucción de Burgos. De forma paralela a la vía penal por presunto delito de maltrato animal, se han remitido múltiples actas de denuncia por infracciones administrativas graves a los Servicios Veterinarios del Área de Sanidad de la Junta de Castilla y León en Burgos, organismo que colaboró estrechamente en el esclarecimiento del caso.















