Las negociaciones para la renovación del brasileño, estancadas desde hace diez meses, se posponen de forma definitiva hasta después de la cita mundialista. El torneo determinará quién mantiene la posición de fuerza: el jugador o el Real Madrid.
MADRID — El futuro de Vinicius Junior en el Real Madrid ha entrado en una fase de «espera estratégica», y todos los caminos apuntan a que no habrá una resolución definitiva hasta que concluya el próximo Mundial. Las negociaciones para la prolongación de su contrato, que expira en junio de 2027, se encuentran completamente paralizadas desde hace diez meses, justo tras la disputa del Mundial de Clubes y coincidiendo con el posterior desembarco de Xabi Alonso en el banquillo blanco.
A pesar de que las posturas estuvieron muy cercanas a un acuerdo el pasado verano —tras rebajar el futbolista sus pretensiones iniciales de 30 millones de euros anuales—, las conversaciones se congelaron. Ahora, con el proceso electoral abierto en el club y la dirección deportiva enfocada en otras operaciones y en las peticiones de fichajes de José Mourinho, el factor tiempo empieza a jugar a favor del brasileño, quien se encuentra a tan solo siete meses de ser libre para negociar con cualquier entidad.
El Mundial como juez y parte
La cita mundialista se presenta como un arma de doble filo para ambas partes, reconfigurando el tablero de la negociación según lo que ocurra sobre el césped:
- Escenario de éxito para Vinicius: Si el extremo cuaja un gran torneo y sale reforzado, su posición de fuerza ante el Real Madrid aumentará de forma drástica. Con solo un año de contrato por delante en ese momento, se convertirá además en una pieza de deseo extremadamente tentadora para los gigantes del fútbol europeo.
- Escenario a la baja: Si el torneo no cumple con las expectativas, el Real Madrid recuperará terreno y liderazgo en la negociación. Sin embargo, este supuesto encierra un riesgo para el club: si finalmente no se llega a un acuerdo para renovar, el valor de mercado del jugador caerá notablemente de cara a una posible venta veraniega, la cual podría servir como vía de financiación para la reestructuración de la plantilla.
A pesar de la parálisis actual y de que el tiempo otorga progresivamente «la sartén por el mango» al futbolista, el entorno de Vinicius insiste en que su prioridad absoluta es seguir vistiendo la camiseta blanca, un deseo que comparte el propio Florentino Pérez, quien recientemente declaró: «Deseo que siga, es de los mejores del mundo».
Las cifras del conflicto: el ‘espejo’ de Mbappé
El nudo gordiano de la negociación no es otro que el agravio comparativo salarial dentro del vestuario. Vinicius se encuentra actualmente en su segundo contrato con el club, firmado en 2022, bajo las siguientes condiciones:
Contrato actual de Vinicius (2022-2027):
- Total: 75 millones de euros limpios repartidos en cinco temporadas.
- Ficha anual: Un contrato progresivo que de media supone 15 millones de euros netos por temporada.
Aunque esos 15 millones netos igualan la ficha base de Kylian Mbappé, el quid de la cuestión radica en la millonaria prima de fichaje (cercana a los 40 millones de euros) que recibió el astro francés al llegar libre, una cantidad que de facto eleva sus ingresos anuales por encima de los del brasileño. Vinicius exige que su estatus en el club sea plenamente valorado y reflejado en sus emolumentos, reclamando una escala salarial que esté, como mínimo, a la par de la del delantero galo.
De cobrar 4,7 millones netos en los últimos retazos de su primer contrato a los 15 actuales, la evolución del carioca refleja su ascenso hasta la cima del fútbol mundial. El último y definitivo capítulo de su continuidad en Chamartín se redactará una vez que ruede el balón en el Mundial.















