El líder del Partido Popular califica de «histórica» la intervención del pontífice y alerta de un «déficit de respeto a las convicciones» en España, eludiendo la distancia doctrinal en materia de inmigración.
MADRID – El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha respaldado de forma categórica el discurso pronunciado por el Papa León XIV en el Congreso de los Diputados, asegurando ante los medios que comparte la intervención del pontífice «de la A a la Z». Sin embargo, la dirección de los populares ha optado por pasar de largo e ignorar el directo rechazo manifestado por el jefe de la Iglesia católica a la llamada «prioridad nacional» en la gestión migratoria.
Durante la histórica sesión parlamentaria en la Cámara Baja, el Papa ha defendido con firmeza que la dignidad humana y los derechos fundamentales de las personas no pueden verse condicionados por su origen geográfico, su raza o su religión. Unas palabras que colisionan con el concepto de «prioridad nacional» y las duras condiciones de arraigo que defiende el PP, en ocasiones presionado por sus alianzas con Vox. Preguntado explícitamente por estas discrepancias en la gestión de la inmigración, Feijóo ha evitado el choque frontal y ha matizado que, bajo el criterio de su formación, cualquier ciudadano lo que debe demostrar es «arraigo y reciprocidad», independientemente de su lugar de nacimiento.
Elogios a un discurso «sereno y sólido»
A la salida del hemiciclo, el líder de la oposición se ha mostrado entusiasmado con el tono del pontífice, augurando que sus palabras «formarán parte durante mucho tiempo de la historia del Congreso y de España». Posteriormente, a través de sus redes sociales, calificó la intervención de «serena, sólida y esperanzadora», destacando especialmente sus referencias a «la defensa de la dignidad humana, de la vida, de la familia y de la libertad».
Asimismo, Feijóo ha aprovechado el acto para lanzar una crítica velada a la situación política actual en España, alertando de que en el país existe un evidente «déficit de respeto a las convicciones» y a las instituciones, argumentando que el Papa ha demostrado tener algo que, a su juicio, «falta actualmente en la política: convicciones».
División en el arco parlamentario
La visita papal ha dejado una profunda fractura de opiniones en el Congreso de los Diputados. Mientras que las fuerzas del centro y la derecha (PP y Vox) aplaudieron con una prolongada ovación en pie las apelaciones del Pontífice —quien también se reafirmó en la defensa de la vida desde la concepción hasta el ocaso natural—, los socios del Gobierno de coalición se mostraron profundamente críticos con el formato del acto.
Desde agrupaciones como Podemos, la diputada Ione Belarra lamentó públicamente que se haya «convertido el templo de la democracia en una iglesia», señalando que una democracia digna y laica no debería albergar este tipo de actos de carácter confesional. Por su parte, portavoces del Partido Popular como Borja Sémper han enmarcado la visita como un «acicate» para recordar que la política debe estar exclusivamente «al servicio de los ciudadanos y no al de una sola persona».
Al término del encuentro, Feijóo obsequió al pontífice con una camiseta firmada por el tenista Rafa Nadal y un tomo histórico de la España sagrada, centrado en la historia compostelana de Santiago de Compostela.















