Los populares esquivan el veto impuesto por el PSOE y Sumar en la Mesa del Congreso e incorporan textualmente el redactado de Junts para forzar el posicionamiento de todos los grupos parlamentarios en la Cámara Alta.
MADRID. — El Partido Popular ha registrado este miércoles una moción de urgencia en el Senado con el objetivo explícito de exigir al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales. La iniciativa parlamentaria tiene garantizada su aprobación de cara al próximo pleno fijado para el miércoles 24 de junio, debido a la mayoría absoluta de la que gozan los populares en la Cámara Alta. El movimiento se produce apenas veinticuatro horas después de que la Mesa del Congreso de los Diputados bloqueara una propuesta similar.
La maniobra de la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo supone un claro desafío estratégico al bloque gubernamental. Ayer martes, la Mesa del Congreso —donde el PSOE y Sumar ostentan la mayoría de control— vetó la admisión a trámite de dos enmiendas presentadas de forma independiente por el PP y por Junts per Catalunya. El órgano rector de la Cámara Baja argumentó su rechazo alegando que la potestad para convocar comicios o someterse a una cuestión de confianza es una «prerrogativa exclusiva» de la jefatura del Ejecutivo, blindada por la legislación vigente.
Asumiendo la redacción de Junts per Catalunya
Ante lo que el PP define como un «bloqueo institucional» en el Congreso, la dirección parlamentaria en el Senado ha optado por replicar el texto original pero introduciendo un matiz político de gran calado: han asumido e integrado el quinto punto redactado íntegramente por Junts en su enmienda fallida. El documento insta formalmente al presidente del Gobierno a convocar elecciones «de conformidad con la prerrogativa que le confiere la legislación vigente, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica, de la presente iniciativa».
Desde las filas populares se ha querido dejar claro que la coincidencia en el fondo y la adopción de los términos de la formación independentista catalana no responden a una negociación previa. Ambas fuerzas políticas han asegurado que no existieron contactos para coordinar las enmiendas del martes. No obstante, al hacer suyo el marco de Junts, el PP traslada toda la presión al bloque de socios habituales de la Moncloa, forzándoles a retratarse y votar en el Senado sobre la continuidad de la legislatura.
Denuncia de «cobardía democrática» en el Congreso
A través de un duro comunicado oficial, el Grupo Popular en el Senado ha calificado la exclusión de las enmiendas en el Congreso como un «acto de cobardía democrática». Las críticas se han dirigido con especial virulencia hacia la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, a quien han tildado despectivamente de actuar como una «delegada del Gobierno en la Cámara Baja».
«Sánchez impide que los españoles voten en las urnas por el miedo que tienen a que los españoles se expresen», recoge el manifiesto. Los populares advierten al Ejecutivo central de que, aunque logren impedir que se vote la convocatoria electoral este jueves en la Cámara Baja mediante el uso de mayorías en la Mesa, «no van a poder impedir» que las Cortes Generales debatan y voten en el Senado. Asimismo, han remarcado que, gracias a su superioridad numérica, la Cámara Alta se consolida como una de las pocas instituciones «libres de sanchismo, al servicio del interés de todos los españoles».
Estrategia de desgaste y distancia con los socios
Fuentes internas de la sede central del PP en la calle Génova descartan de forma tajante que este episodio suponga un viraje estratégico o un acercamiento formal hacia Junts per Catalunya. Según el análisis de la dirección nacional del partido, lo acontecido en las últimas horas en el arco parlamentario no evidencia una entente con el independentismo, sino una «manifestación palmaria e irreversible del distanciamiento real» que existe entre Pedro Sánchez y las fuerzas políticas que facilitaron su investidura.
Para los estrategas de la oposición, la fragilidad parlamentaria de la coalición gubernamental es cada vez más evidente, constatando de manera prioritaria que la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado se sitúa hoy en un escenario prácticamente inalcanzable ante la falta de apoyos garantizados. Con todo, el Partido Popular reafirma que mantendrá su hoja de ruta basada en el desgaste sistemático del Ejecutivo a través de sus altavoces institucionales, descartando por el momento el recurso a una moción de censura para la que admiten seguir sin reunir la mayoría numérica requerida.















