El español tuvo que remontar un quiebre en contra en la primera manga para certificar su tercer trofeo de una temporada condicionada por su lesión en la muñeca derecha.
Carlos Alcaraz ha vuelto a paladear el éxito en el circuito profesional. El jugador murciano conquistó este martes, 6 de octubre, el título en Tokio después de imponerse en la gran final al checo Jiri Lehecka por 7-6(4) y 6-4. En un duelo exigente que se prolongó durante una hora y 36 minutos, el pupilo de El Palmar tuvo que emplearse a fondo sobre la pista central del Ariake Coliseum para voltear un inicio adverso y terminar abrochando un trofeo de enorme valor psicológico y deportivo.
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Con este triunfo en tierras niponas, el raquetista español rompe un ayuno de trofeos que se prolongaba desde hacía 227 días. Su última consagración databa del pasado 21 de febrero, fecha en la que se alzó con el ATP 500 de Doha. La victoria en la capital japonesa representa la tercera corona del curso para Alcaraz en una campaña de máxima complejidad, fuertemente marcada por los problemas físicos derivados de una dolencia en la muñeca derecha que frenaron la progresión triunfal con la que arrancó el año.
El tenista de El Palmar firmó una arrancada de temporada sobresaliente con las conquistas consecutivas del Open de Australia y del mencionado certamen de Doha. Sin embargo, la posterior lesión en la muñeca, que le obligó a retirarse de forma prematura del Trofeo Conde de Godó, dinamitó su continuidad en el circuito y le mantuvo alejado de las pistas de competición durante casi cinco meses. Su coronación en Tokio confirma la plena recuperación de sensaciones e inflige un giro positivo a la dinámica del tramo final del curso.
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Remontada estratégica en la primera manga y dominio en el desempate
El enfrentamiento definitivo en el Ariake Coliseum arrancó en un contexto informativo marcado por la noticia de la renuncia de Jannik Sinner a competir en lo que resta de temporada debido a una lesión de rodilla. Sobre el cemento de la pista central, a Alcaraz le costó encontrar el ritmo y la distancia en los compases iniciales del choque. Esta entrada fría en el partido fue penalizada de inmediato por Lehecka, que consiguió una rotura de servicio a la primera oportunidad para colocar un 0-1 favorable sin excesivos apuros.
El jugador checo confirmó la ventaja con su propio saque adjudicándose un juego en blanco que situó un amenazante 0-2 en el marcador. Sin embargo, el rumbo de la primera manga viró en el sexto juego. Tras un disputadísimo e intenso intercambio desde el fondo de la pista, Alcaraz logró romper el saque de su oponente, devolviendo la igualdad al parcial (3-3).
A partir de esa rotura, el murciano incrementó la velocidad de sus tiros y mejoró sustancialmente la efectividad con el primer servicio, asegurando sus turnos de saque y colocándose por delante con el 5-4. Pese al empuje del español, Lehecka mantuvo la firmeza y ninguno de los dos contenientes concedió nuevas oportunidades de quiebre, abocando el desenlace del set a la muerte súbita. En el desempate, el checo volvió a tomar la delantera alcanzando un 2-4 a favor, pero Alcaraz reaccionó con contundencia para encadenar una racha de puntos decisivos y adjudicarse el tie-break por 7-4.
Consolidación del quiebre y regreso a la senda del triunfo
La consecución del primer parcial otorgó poso y tranquilidad al tenis de Alcaraz. No obstante, Lehecka no acusó el golpe psicológico y mantuvo un altísimo nivel competitivo durante el inicio del segundo set. Ambos tenistas defendieron con solidez sus respectivos servicios, caminando de la mano en el marcador hasta el empate a dos.
La igualdad reinante se mantuvo inalterable hasta el séptimo juego de la segunda manga. En ese punto del encuentro, el tenista español detectó las dudas de su rival y aprovechó varios errores no forzados cometidos por Lehecka para asestar un quiebre definitivo que le situó con un 4-3 arriba.
Con la ventaja de su lado y la iniciativa en el juego, Alcaraz no concedió margen de respuesta al checo. El murciano comenzó a desplegar la versatilidad de su repertorio, apoyándose en sus características y efectivas dejadas para desarticular el esquema defensivo del oponente y ampliar la brecha hasta el 5-3. Finalmente, conservando su turno de saque con autoridad, el español cerró la segunda manga por 6-4, sellando la victoria definitiva y poniendo fin a más de siete meses de sequía de títulos.








