El Paseo de las Palmeras ha sido el escenario de un nuevo hito para la economía digital de Ceuta. La empresa pública finlandesa PAF ha inaugurado este martes sus nuevas oficinas, sumándose a un ecosistema que ya supera los 1.200 puestos de trabajo directos. Con vistas a la plaza de la Constitución, este operador se convierte en la última pieza de un sector que está transformando la fisonomía empresarial de la ciudad autónoma.
Un operador con «alma» social
A diferencia de otros gigantes del sector, PAF (fundada en 1966) presenta un modelo de negocio único en el mundo de las apuestas:
- Fines sociales: Como entidad pública, reinvierte la totalidad de sus beneficios en proyectos sociales y el cuidado del medio ambiente. Hasta la fecha, ha destinado cerca de 490 millones de euros a estas causas.
- Límites éticos: Es pionera en «juego responsable», imponiendo límites estrictos de pérdidas a sus jugadores en función de la edad para garantizar que la actividad sea puro ocio.
- Cuatro marcas en España: Desde su sede ceutí, gestionará marcas como la propia PAF, Speedybet, Piñata Casino y Golden Bull.
Ceuta como palanca de diversificación
El acto contó con la presencia del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, quien recordó que lo que en 2018 parecía un «sueño», hoy es una realidad que genera riqueza gracias a una fiscalidad ventajosa.
«El juego on line no es el futuro, es rabiosamente el presente. Ahora el objetivo es consolidar este ecosistema y diversificarlo hacia otros negocios digitales», señaló Vivas, agradeciendo el trabajo de la consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, y del responsable de tributos, Enrique Reyes.
Compromiso a largo plazo
Por su parte, la vicepresidenta de la compañía (Daniela Johansson) y el CEO en España (Brahim Aslimani) subrayaron que el traslado desde Malta o Gibraltar a Ceuta no es una meta, sino el inicio de una etapa emocionante. «Estamos aquí para permanecer por mucho tiempo», afirmó Johansson, destacando el ambiente colaborativo que se respira en la ciudad.
Con la llegada de PAF, Ceuta no solo suma cuota de mercado, sino que refuerza su posición como polo de atracción tecnológica capaz de atraer empresas con una fuerte responsabilidad social corporativa.
















