El despliegue de los agentes antidisturbios contuvo de forma selectiva a una masa de ochocientos manifestantes de signo contrario que pretendía boicotear un acto de la organización ultra Núcleo Nacional.
BARCELONA (EFE).– Cuatro agentes de los Mossos d’Esquadra resultaron heridos este sábado en el centro de Barcelona durante un operativo policial crítico diseñado para contener y separar dos manifestaciones de signo ideológico antagónico. Los incidentes se desencadenaron cuando centenares de manifestantes antifascistas trataron de romper el cordón de seguridad con el objetivo explícito de boicotear una concentración de carácter neonazi, lo que derivó en momentos de extrema tensión, lanzamientos de objetos y cargas policiales selectivas.
Movilizaciones enfrentadas en el centro urbano
La jornada de protestas arrancó en la plaza Tetuán de Barcelona, donde el colectivo antifascista logró congregar a unas 800 personas, de acuerdo con los datos facilitados por la Guardia Urbana. La marcha avanzaba bajo la consigna unificada «No permitiremos que Núcleo Nacional pise nuestra ciudad», con la intención de marchar hacia el punto de reunión del grupo ultra.
Apenas a unas calles de distancia y una hora más tarde, la organización neonazi Núcleo Nacional congregó a cerca de un centenar de personas frente a la sede de la Delegación del Gobierno en Cataluña, ubicada en la calle Mallorca.
«El objetivo prioritario ha sido impedir que dos movilizaciones antagónicas se encontrasen, generando un riesgo evidente para los propios manifestantes y para el resto de los ciudadanos.»
— Portavocía oficial de los Mossos d’Esquadra.
Dispositivo de contención y uso de la fuerza
Para evitar batallas campales en la vía pública, la policía autonómica desplegó un amplio contingente de agentes antidisturbios. La línea de contención principal se estableció estratégicamente en la calle Bailén, bloqueando por completo el avance de la columna antifascista hacia las inmediaciones de la Delegación del Gobierno.
Al verse frenados por las fuerzas de seguridad, diversos grupos de manifestantes intentaron forzar el paso y superar el límite policial. Según informaron fuentes de los Mossos en un comunicado oficial emitido por la noche, los agentes recurrieron inicialmente a «elementos sonoros» de advertencia en repetidas ocasiones ante los constantes empujones y el lanzamiento de objetos contra las furgonetas y los uniformados.
Ante la persistencia de los manifestantes por romper la barrera defensiva, los agentes antidisturbios se vieron obligados a hacer uso de las defensas reglamentarias «de manera selectiva y puntual» mediante cargas que disolvieron el foco de mayor agresividad. Fue precisamente durante esta fase de intervención directa cuando cuatro policías resultaron heridos de diversa consideración.
Balance y situación final
La Jefatura de la policía catalana remarcó que, más allá de los agentes contusionados en la calle Bailén, el dispositivo cumplió con su cometido esencial de garantizar el derecho a la movilización de ambos colectivos sin que se registraran otros incidentes de gravedad o destrozos en el mobiliario urbano.
El balance de detenciones se saldó sin arrestos directos vinculados a los choques ideológicos, registrándose únicamente la detención de un hombre ajeno a ambas protestas tras ser identificado en el perímetro del cordón policial y comprobarse que sobre él pesaban dos órdenes judiciales pendientes de detención e ingreso en prisión.










