La plataforma de ‘streaming’ estrenará el próximo 10 de julio una docuserie dirigida por Jon Sistiaga y Juanjo López que conmemora los 29 años del crimen perpetrado por ETA a través de una treintena de testimonios institucionales y personales
El rey Felipe VI formará parte de las voces que integran ‘Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo’, la nueva serie documental de Netflix centrada en el concejal del Partido Popular secuestrado y asesinado por la banda terrorista ETA. La participación del jefe del Estado en este tipo de producciones audiovisuales constituye un hecho excepcional en el panorama mediático. La plataforma de entretenimiento ha hecho público este martes el primer avance en vídeo y las imágenes oficiales de este proyecto, cuyo lanzamiento comercial está programado para el próximo 10 de julio, coincidiendo con el periodo en el que se cumplen 29 años del suceso que conmocionó a la sociedad española.
La producción documental, dirigida de forma conjunta por el periodista Jon Sistiaga y Juanjo López, se articula como una reconstrucción pormenorizada de los dos días en los que el país permaneció a la expectativa del destino del edil de Ermua. La movilización de millones de ciudadanos frente a la amenaza de una ejecución en diferido marcó un punto de inflexión histórico que, según expone el planteamiento del metraje, impulsó a la sociedad vasca a perder el temor ante las acciones de la organización terrorista. La coincidencia temporal se duplica en el relato, puesto que se cumplen 29 años de una muerte que segó la vida de un político que tenía exactamente esa misma edad en el momento de su fallecimiento.
El testimonio de Felipe VI aporta la perspectiva institucional y personal de quien, en julio de 1997, ejercía como Príncipe de Asturias y contaba también con 29 años. En los fragmentos compartidos en el anticipo por Netflix, el monarca traslada sus reflexiones acerca de cómo experimentó aquellas jornadas de cautiverio y resalta la necesidad de preservar de manera inalterable la memoria histórica de España. «Todos nos acordamos de dónde estábamos, qué hacíamos y qué sentíamos. Pienso en aquello y me entra la misma tristeza y la misma indignación», manifiesta el soberano en el avance oficial de la docuserie.
La estructura narrativa de la obra se nutre de un total de 30 entrevistas a personas que ostentaron responsabilidades directas en la toma de decisiones políticas y operativas de máxima complejidad durante el transcurso de las 48 horas que duró el rapto. Entre los participantes se encuentran el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar; el ministro del Interior de aquella etapa, Jaime Mayor Oreja; el que fuera alcalde de la localidad vizcaína de Ermua, Carlos Totorika; y la hermana de la víctima, María del Mar Blanco.
La crónica de la carrera contrarreloj para localizar al representante del PP reúne igualmente las declaraciones de reporteros situados en la primera línea de la cobertura informativa, representantes de diversas formaciones políticas involucrados en las movilizaciones, así como allegados, compañeros de trabajo y componentes del grupo de amigos de Miguel Ángel Blanco. El despliegue de las fuerzas de seguridad queda reflejado por miembros del operativo policial y agentes de la Ertzaintza asignados a las labores de rastreo. Asimismo, el ámbito sanitario está representado por el equipo de facultativos que intervino en el plano médico para intentar salvar la vida del concejal, con los testimonios de los doctores Jaime Segalés, Juan Cabezas, Francisco Vázquez, Imanol Rodríguez y Francisco García Urra.
Una de las principales novedades que incorpora el trabajo audiovisual es la inclusión, por primera vez en casi tres décadas, de declaraciones de individuos que realizaron gestiones activas y directas con miembros de la banda criminal con el propósito de frenar la ejecución. Estos intentos de mediación, objeto de especulación durante años pero nunca validados de manera pública por sus actores ni ratificados por estamentos oficiales, son relatados en primera persona por María José Gurrutxaga y Patxi Zabaleta.
La función de conductor y narrador principal del documental recae en Jon Sistiaga. El periodista, con una dilatada trayectoria profesional en la cobertura de conflictos internacionales, afrontó los hechos en 1997 como un reportero que, con 29 años de edad, fue desplazado al municipio de Ermua para relatar los acontecimientos sobre el terreno. Sistiaga emplea su experiencia directa en el lugar de los hechos para guiar al espectador a través de las diferentes comparecencias que articulan esta memoria audiovisual de un suceso clave en la historia contemporánea de España.














