Las profesionales del primer ciclo de Educación Infantil (0 a 3 años) han convocado movilizaciones esta semana en más de una docena de comunidades autónomas. Bajo el lema ‘El descanso infantil no debería ser el precio por ir a trabajar’, el sector denuncia la discriminación que sufren los alumnos más pequeños y reclama un calendario escolar equiparable al del resto de las etapas educativas.
Una brecha de 40 días lectivos más al año
Las diferentes plataformas de trabajadoras del sector denuncian que, mientras el resto de los niveles educativos cuenta con un calendario de 175 días lectivos, los centros de 0 a 3 años llegan a alcanzar los 215 días al año en muchas comunidades autónomas. Esto supone que los bebés permanecen institucionalizados durante 11 meses al año.
«Exigimos una solución política real que obligue al Estado y a las comunidades a legislar de cara a las empresas (con reducciones de jornada estivales pagadas o permisos flexibles) en lugar de institucionalizar a los bebés», señala Rosa Marín, portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI).
Concentraciones en las principales capitales
Las movilizaciones principales tendrán lugar este jueves, 18 de junio, con citas clave en las grandes capitales:
- Madrid: Las educadoras se concentrarán a las 19:00 horas en la Puerta del Sol. Cabe destacar que en la capital el sector se mantiene, además, en huelga indefinida para protestar por las elevadas ratios y exigir la implantación de la pareja educativa en las aulas.
- Barcelona: La manifestación comenzará a las 11:00 horas en la plaza de la Universitat.
Estrés biológico y aulas a 35 grados
Más allá de la conciliación laboral de las familias, las educadoras ponen el foco en el bienestar y la salud de los menores. Advierten que las jornadas escolares excesivas, especialmente durante los meses de altas temperaturas, «cronifican el estrés biológico en la primera infancia».
A esto se suma una denuncia histórica del sector: la falta de climatización adecuada en los centros. «35 grados en las aulas no es normal ni aceptable», critica Marín, concluyendo con una reivindicación directa de las profesionales: «Si hace demasiado calor para trabajar, también lo hace para educar».















