TOLEDO. — Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y uno de los barones territoriales más influyentes del PSOE, ha lanzado una durísima advertencia sobre el rumbo actual de su formación. En sendas entrevistas, el líder socialista ha asegurado que el partido sufre una «hemorragia permanente» en las urnas y que la estrategia de la dirección de Ferraz se ha quedado sin argumentos.
«En el PSOE todos damos por hecho un batacazo electoral y nuestro único argumento es que viene Vox», ha lamentado García-Page, visiblemente crítico tras el último Comité Federal del partido, donde volvió a escenificar su distancia con el secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Para el líder castellanomanchego, el miedo a la extrema derecha no puede ser una «patente de corso» para obligar a las bases y a los ciudadanos a «tragar lo intragable».
Exigencia de elecciones y críticas a la gestión de Sánchez
Ante lo que define como un «desangramiento» electoral que dura meses, García-Page ha defendido que la salida «más decente» para resolver la crisis institucional y del propio partido sería la convocatoria inmediata de elecciones generales. «Si se gana, magnífico; y si se pierde, incluso las derrotas electorales curan muchas heridas», ha reflexionado.
El presidente autonómico también ha cargado contra la falta de autocrítica de Pedro Sánchez, recordando los malos resultados recientes en autonomías como Andalucía o Aragón tras la estrategia de enviar a ministros del Ejecutivo como candidatos:
«En estos diez años yo no he oído al presidente del gobierno reconocer ni un solo error, así que no aspiro a que reconozca que esto lo ha sido».
Aunque ha evitado calificar el liderazgo de Sánchez de «autocrático», sí ha matizado que el PSOE se ha convertido «más en un medio que en un fin», donde el único objetivo parece ser gobernar «independientemente de lo que haga y con quién lo haga».
Preocupación por la corrupción y las «cloacas»
El bloque más sombrío de las declaraciones de García-Page ha girado en torno a los frentes judiciales que asedian a las siglas socialistas. El barón se ha mostrado alarmado por la cantidad de personas investigadas que en su día auparon a Sánchez al poder. «Nunca se han acumulado tantos casos de corrupción en nuestro partido. No querer verlo es querernos engañar», ha aseverado, admitiendo su temor a que el PSOE termine imputado formalmente como organización, algo que califica de «gravísimo».
Asimismo, el político manchego ha apuntado hacia las presuntas «cloacas» y tramas de espionaje o influencia en el entorno del partido, tachando el asunto de tener un formato de un «cutrerío que echa para atrás». Su principal sospecha radica en si dicha trama se aceleró coincidiendo con los famosos cinco días de reflexión que se tomó el presidente del Gobierno hace unos meses, lo que a su juicio delata un «estado de ansiedad» y «miedo» en la cúpula.
Finalmente, al ser preguntado por la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, García-Page ha manifestado su deseo de que las informaciones puedan descartarse, aclarando que lo que está bajo la lupa judicial no es su legado en el Gobierno, sino «sus relaciones en estos últimos diez años».

















