Ceuta vive un nuevo episodio de tensión en el sector del taxi. Decenas de profesionales se concentraron este lunes en la explanada del Chorrillo para denunciar el aumento de la inseguridad que, según afirman, sufren en su trabajo diario. La protesta llega después de que en apenas 72 horas se produjeran dos agresiones graves a compañeros del gremio.
Tal y como informa El Pueblo de Ceuta, los hechos que colmaron la paciencia de los taxistas fueron un robo a punta de pistola ocurrido en Arcos Quebrados y una agresión con arma blanca registrada días antes en plena Gran Vía. Este último ataque dejó a un conductor con heridas superficiales en los brazos tras ser abordado por dos individuos, que posteriormente fueron identificados y sancionados con una multa.
“Estamos vendidos”, lamentaba uno de los profesionales con casi tres décadas de experiencia al volante, que participó en la concentración visiblemente indignado. Los taxistas denuncian que trabajan sin las medidas de protección con las que cuentan sus compañeros en la península, como las barreras de seguridad en los vehículos, lo que incrementa la sensación de vulnerabilidad.
La protesta, prevista inicialmente para el fin de semana, tuvo que aplazarse por las malas condiciones meteorológicas y finalmente se celebró este lunes a media mañana. Poco a poco, los taxis fueron llegando al Chorrillo, donde las caras reflejaban preocupación, cansancio e impotencia ante una situación que muchos califican de “insostenible”.
El presidente de la Asociación de Taxistas, Abdelazziz Ali, explicó ante los medios que una de las principales reivindicaciones del colectivo es la instalación del conocido como “botón del miedo”, un sistema de aviso directo a las fuerzas de seguridad. “Estamos a la espera de una reunión con la Ciudad y con la Consejería de Transportes para trasladarles nuestras demandas”, señaló, subrayando que, pese a todo, el sector no puede permitirse paralizar el servicio.
En la concentración también estuvieron presentes representantes del MDyC, con su líder Fátima Hamed, quien defendió que “nadie debería sentir miedo en su puesto de trabajo” y apostó por establecer un sistema de comunicación directa entre los taxis y la Policía Nacional y Local ante situaciones de riesgo.
Los propios conductores relatan que el estrés forma parte de su día a día. “Nunca sabes lo que te puede pasar cuando alguien se sube al coche”, explicaba otro taxista, que considera prioritario instalar barreras físicas en los vehículos para evitar agresiones. “Las cámaras ayudan a identificar al agresor, pero no evitan el susto”, apuntan.
Además de la inseguridad, el colectivo denuncia el mal trato que reciben en ocasiones por parte de algunos usuarios. “Somos personas y prestamos un servicio público esencial”, recuerdan, reclamando mayor protección institucional.
Tras unos minutos de concentración y un breve acto simbólico, los taxistas regresaron a sus puestos de trabajo entre el sonido de los cláxones. Según recoge El Pueblo de Ceuta, desde la Consejería de Transportes ya se estudian posibles medidas para frenar una inseguridad creciente que mantiene en alerta a todo el sector.




















