El Día Internacional de la Paz recuerda una aspiración tan básica como urgente: que ninguna persona tenga que vivir bajo las bombas, abandonar su hogar por una guerra o ver su futuro condicionado por la violencia. Este año, Naciones Unidas nos convoca bajo el lema «Invertir en la paz: para todas las personas, en todas partes y todos los días», en un momento en el que los conflictos se multiplican y la diplomacia necesita recuperar espacio.
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Para el PSOE, la paz nunca ha sido una posición circunstancial. Forma parte de nuestra identidad política y de nuestra tradición internacionalista. En 1981, nuestro 29º Congreso Federal situó la política exterior socialista bajo tres principios: paz, solidaridad e independencia nacional. Desde entonces hemos defendido el multilateralismo, los derechos humanos, el Estado de derecho, el desarme, la cooperación y la resolución política de los conflictos.
Porque para los socialistas la paz no significa pasividad ni equidistancia entre quien agrede y quien es agredido. Defenderla exige proteger a las víctimas, mantener abiertas las vías diplomáticas y aplicar las mismas reglas con independencia de quién vulnere el Derecho Internacional o de cuáles sean sus alianzas.
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Hoy esa posición es más necesaria que nunca. Naciones Unidas ha señalado que existen más de 130 conflictos armados en el mundo, más del doble que hace quince años, mientras el gasto militar mundial alcanza máximos históricos. Ucrania sigue sufriendo la invasión rusa; Gaza y Cisjordania afrontan una gravísima crisis humanitaria y política; y la inestabilidad se extiende por Oriente Próximo.
Construir la paz significa prevenir los conflictos y atender sus consecuencias. Entre 2021 y 2025, España incrementó un 115 % el presupuesto humanitario de la AECID, de 65,6 a 140,2 millones de euros. Cooperación, ayuda humanitaria, reconstrucción, educación, instituciones democráticas, igualdad y protección de las personas refugiadas forman parte de una política de paz.








