Un colchón con mantas, ropa limpia tendida y acumulación de residuos confirman que los pasadizos subterráneos de la zona continúan siendo utilizados como asentamiento precario.
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Ceuta. – La barriada del Sarchal vuelve a poner de manifiesto la precariedad de los asentamientos clandestinos en la ciudad. En esta ocasión, la localización de una especie de «habitación» acondicionada en el interior de uno de los túneles ocultos en los acantilados de la zona confirma que estos pasadizos subterráneos continúan siendo utilizados como refugio nocturno por personas en situación de vulnerabilidad o exclusión.
La entrada al pasadizo, situada en pleno acantilado y de muy difícil visibilidad desde la playa, presenta signos de haber sido reabierta tras antiguos intentos de tapiado. En su interior, el espacio cuenta con una estructura básica para pernoctar: un colchón vestid con colcha y manta, sillas utilizadas a modo de armarios o tendederos y prendas de vestir secas y ordenadas, lo que ratifica que el emplazamiento permanece activo.
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Extrema precariedad e insalubridad
A pesar de la disposición de los enseres, las condiciones de vida en el túnel son de extrema insalubridad. La ausencia de luz natural, ventilación y suministros básicos se combina con una notable acumulación de residuos, envoltorios de comida, insectos y botellas empleadas para realizar las necesidades fisiológicas. El acceso al recinto requiere escalar parte del acantilado y la salida se realiza mediante una pequeña escalera hacia el exterior.
La zona del Sarchal ya ha sido escenario en ocasiones anteriores de asentamientos similares en sus galerías subterráneas, algunas de las cuales salieron a la luz tras registrarse incendios en su interior. La gran cantidad de enseres acumulados indica que el ocupante de este espacio lleva tiempo pernoctando en la galería, en un entorno marcado por la humedad y la falta de condiciones mínimas de habitabilidad.








