Los problemas en la frontera entre Ceuta y Marruecos continúan sin cambios con la llegada del nuevo año. El paso del Tarajal ha vuelto a registrar largas colas este 1 de enero, afectando especialmente a quienes intentan acceder a la ciudad desde el país vecino.
Las esperas para cruzar la frontera han superado las cinco horas, repitiéndose escenas ya habituales de vehículos y motocicletas detenidos durante largas jornadas. Mientras que la salida de Ceuta hacia Marruecos se desarrolla con normalidad, es el retorno el que concentra los mayores bloqueos.
Esta situación, lejos de ser puntual, se prolongará en el tiempo. Las obras que se están ejecutando en el lado marroquí de la frontera hacen prever que las retenciones continúen durante los próximos meses, a pesar del malestar de los afectados y de las quejas elevadas a instituciones como el Defensor del Pueblo.
Obras en dos fases y afectación al tráfico
Los trabajos se han iniciado en la zona inferior del paso fronterizo, un área que ha quedado limitada al tráfico de vehículos, aunque el tránsito de peatones se mantiene sin modificaciones. Este hecho ha provocado que las colas se concentren principalmente en los accesos rodados.
Actualmente, la circulación de entrada y salida se canaliza por la zona superior, reorganizada en seis carriles: tres destinados a la salida de Ceuta hacia Marruecos y otros tres para la entrada desde el país vecino.
Una vez concluyan las actuaciones en la parte inferior, está previsto el cierre de la zona superior para acometer su reforma, lo que podría generar nuevas complicaciones en el tránsito fronterizo.
Malestar entre los usuarios
Las quejas de los usuarios son constantes. En algunas jornadas, las esperas han llegado a alcanzar hasta diez horas para poder cruzar de un lado a otro de la frontera.
Marruecos debe adaptar sus instalaciones fronterizas, tal y como hizo España, para la correcta implantación de los sistemas que forman parte de la denominada frontera inteligente. A las retenciones se suma además la no aplicación del régimen de viajeros, lo que impide transportar una bolsa básica de productos, aumentando así el descontento entre quienes cruzan habitualmente el Tarajal.


















