En la víspera del Día Internacional del Pueblo Gitano (8 de abril), la realidad de la integración laboral sigue teñida por el temor al estigma. Carmen, una mallorquina de 32 años, ejemplifica una barrera invisible pero dolorosa: el silencio sobre su identidad étnica para evitar ser juzgada en su entorno profesional.
«A día de hoy no se lo he dicho a ningún compañero; ojalá no hubiera tanto racismo», confiesa Carmen, quien participa en el programa ‘Calí’ de la Fundación Secretariado Gitano (FSG) en Palma para fortalecer su formación.
La lucha contra los estereotipos
Carmen no está sola en este esfuerzo. Un grupo de mujeres participantes en los programas de la FSG —organización que abrió su primera oficina en Baleares el pasado octubre— alza la voz para desmentir los mitos que pesan sobre su comunidad. Niegan rotundamente que exista una falta de voluntad de integración o de trabajo.
- Educación como motor: Noemí, madre de tres hijos, destaca la importancia de la asistencia escolar: «Quiero que sean mejores que su padre y su madre y que, si pueden, lleguen a la universidad».
- Igualdad de oportunidades: Loli, administrativa, señala que los gitanos no han contado con las mismas facilidades que los «castellanos» (personas no gitanas).
- Dignidad laboral: «No queremos nada gratis, sino trabajar con el sudor de nuestra frente», reivindica Saray.
Cifras de una brecha profunda
Según datos de la FSG, en España residen entre 1 y 1,3 millones de personas gitanas. El director de la fundación en Baleares, Luis Perea, enfatiza que la educación es el área más crítica.
| Indicador Educativo (16-24 años) | Población Gitana | Población General |
| No logran graduarse en la ESO | 62,8% | 4% |
Perea denuncia la segregación escolar como un lastre que dificulta el aprendizaje y critica el desconocimiento generalizado sobre la historia y cultura gitana en el sistema educativo.
El poder de los referentes
En la oficina de Palma, la labor de orientación es clave. Juan, un joven gitano, imparte clases de educación digital, mientras que Josemi, orientador pedagógico, coordina apoyos escolares vespertinos.
Para la fundación, el éxito reside en la visibilidad: «Para ellos es muy importante tener referentes: gitanos con FP, abogados o ingenieras; el ejemplo lo es todo», asegura Perea. La acogida en Baleares ha sido inmediata, llenando un vacío de recursos que la propia comunidad demandaba: «Por fin un sitio para los gitanos», comentan quienes hoy ya forman parte de sus programas de inserción.



















