El torero gaditano cambia su habitual hermetismo tras las intervenciones televisivas de Belén Esteban y la advertencia de acciones legales de su familia. Durante su último compromiso taurino, Jesulín de Ubrique facilitó la presencia de los medios de comunicación en lugar de evitar a las cámaras, en un gesto que contrasta con la discreción mantenida tras la emisión del comunicado emitido junto a María José Campanario.
El entorno de la familia Janeiro-Campanario se sitúa de nuevo en el centro del debate público tras las recientes intervenciones televisivas de Belén Esteban. La colaboradora reapareció en la cadena Telecinco para abordar públicamente distintos pasajes de su pasado, ofreciendo su testimonio sobre los años de convivencia junto a Jesulín de Ubrique y las situaciones vividas en relación con su hija mayor, Andrea Janeiro. Un relato que ha traído a la actualidad acontecimientos que habían permanecido fuera del foco mediático principal y que ha desencadenado una sucesión de reacciones por parte del entorno directo del espada gaditano.
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En una de sus intervenciones en el espacio ¡De Viernes!, Belén Esteban relató un episodio referente a una celebración de Nochevieja en la finca Ambiciones. Según expuso, mientras Jesulín de Ubrique y María José Campanario ultimaban los preparativos y vestían a su hija Juls Janeiro para la ocasión, Andrea habría llevado únicamente un chándal. Estas afirmaciones han encontrado réplica en el círculo del diestro. En primer lugar, Juls Janeiro manifestó el malestar de sus progenitores ante las declaraciones emitidas, señalando la posibilidad de interponer una «demanda como un castillo». Posteriormente, la pareja hizo público un comunicado en el que advertían explícitamente sobre la posibilidad de emprender acciones legales y solicitaban prudencia ante la difusión de informaciones que no estuviesen debidamente contrastadas.
Un cambio de actitud frente a los medios durante su regreso al ruedo
A pesar de que el comunicado remitido por la vía legal marcó la postura oficial del diestro y su esposa, Jesulín de Ubrique ha evitado hasta el momento acudir a un plató de televisión para responder de forma directa a las palabras de la madre de su hija mayor. Sin embargo, su reciente reaparición profesional en los plazas de toros ha generado un relevante interés por los detalles que han rodeado su comportamiento frente a la prensa desplazada.
Según se analizó en el programa Fiesta, el torero protagonizó una maniobra que dista de la conducta que solía exhibir en escenarios de elevada presión mediática. Frente a su inclinación habitual de abandonar los recintos por accesos secundarios o zonas reservadas para no ser captado por los medios de comunicación, en esta oportunidad el diestro optó por realizar su salida por la puerta principal. A este respecto, el colaborador Iván Reboso explicó en la citada emisión que el torero propició de forma deliberada el contacto visual con los reporteros: «Lo que ha hecho dice mucho. Él quería que se le viera, quería que la prensa le preguntase, quería que le viéramos».
La incógnita sobre la postura del torero tras el silencio institucional
Este movimiento en la escena pública se produce tras varias semanas de exposición de su figura en los medios de comunicación sin que el propio Jesulín haya ofrecido declaraciones en primera persona. Hasta este momento, la estrategia de la familia se había articulado en torno al texto redactado por sus representantes legales, sumado a las intervenciones puntuales de Juls Janeiro en defensa de la actuación de sus padres.
La forma en que se ha desarrollado este regreso a las plazas de toros, permitiendo la proximidad de los reporteros fotográficos y gráficos, abre nuevos interrogantes sobre si el diestro sostendrá la vía del estricto silencio legal ejercida a través de sus letrados o si se encuentra planificando una manifestación pública para ofrecer su versión sobre los hechos relatados por Belén Esteban.








