El escándalo desatado por las denuncias de acoso sexual contra Francisco Salazar, exfuncionario de La Moncloa, ha puesto en jaque los esfuerzos del PSOE por recuperar el apoyo femenino tras los incidentes protagonizados por José Luis Ábalos y los fallos en las pulseras de protección.
Las acusaciones han provocado alarma interna y obligaron a la responsable de Igualdad del partido, Pilar Bernabé, a convocar de urgencia a las responsables de Igualdad de las federaciones y portavoces parlamentarias para abordar la crisis, sin lograr apaciguar la indignación de parte del partido.
Según los testimonios anónimos de dos trabajadoras de Moncloa publicados por eldiario.es, Salazar habría incurrido en comportamientos que incluyen comentarios sexuales explícitos y actos de acoso dentro de su despacho. Las denuncias, presentadas hace cinco meses, desaparecieron del canal interno del PSOE entre finales de octubre y principios de noviembre, lo que generó críticas sobre la gestión interna del partido. La dirección socialista ha explicado que la eliminación de los mensajes fue un procedimiento automatizado para proteger los datos personales y que se recuperarán “a la mayor brevedad posible”.
El caso complica los planes del PSOE de revertir la pérdida de apoyo femenino, un segmento que fue clave para la permanencia de Pedro Sánchez en 2023, cuando el 64% de las mujeres votó por su reelección. Los últimos sondeos indican que la polémica podría haber reducido este nicho electoral en 2,5 puntos.
Aunque Salazar se dio de baja como afiliado la semana pasada, la Comisión Antiacoso del partido continuará investigando los hechos y elaborará un informe que será remitido a la Secretaría de Organización y a las partes involucradas. La portavoz Montse Mínguez aseguró que el PSOE “no minimiza la gravedad del acoso” y que “respetará la presunción de inocencia y los protocolos establecidos”.




















