La formación de Abascal denuncia la «campaña sin escrúpulos» del Ejecutivo tras el fallecimiento de Maricarmen y señala la responsabilidad directa de Pedro Sánchez en la crisis habitacional.
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Vox ha irrumpido con dureza en la controversia política desencadenada tras confirmarse el fallecimiento de Maricarmen Abascal a los 87 años de edad en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. La formación liderada por Santiago Abascal ha denunciado públicamente que el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios de coalición están instrumentalizando la tragedia de la anciana —desahuciada el pasado 23 de septiembre de su vivienda en la capital— para orquestar una «campaña» propagandística destinada a camuflar el fracaso de sus políticas en materia de alquiler y vivienda.
A través de un contundente comunicado difundido en redes sociales, el partido de la oposición ha arremetido contra la reacción del Gabinete socialista, tildando su comportamiento de maniobra «sin ningún escrúpulo» ante la conmoción generada por el deceso. «Han matado a Maricarmen. Han utilizado el sufrimiento de una persona mayor para montar una campaña que ocultase la responsabilidad del Gobierno en el desastre de la vivienda», asevera el escrito de la formación, que encuadra este desenlace dentro de una secuencia de contingencias nacionales cuya responsabilidad atribuye a la gestión de Pedro Sánchez.
Un caso que tensiona el tablero político
Maricarmen permanecía ingresada en el centro hospitalario desde el pasado 23 de septiembre, jornada en la que fue evacuada en camilla por los servicios sanitarios del Samur desde su domicilio en la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro, donde había residido durante los últimos 70 años. Aquel despliegue policial y judicial, desarrollado entre protestas de colectivos de inquilinos y vecinos, se convirtió en el detonante de la acampada instalada en la Puerta del Sol e impulsó un convulso proceso legislativo en el que el Ejecutivo aprobó dos decretos urgentes que resultaron posteriormente derogados en el Congreso de los Diputados.
Desde la propia cama del hospital, la anciana había llegado a dirigir un mensaje explícito al jefe del Ejecutivo para reclamar reformas legales que impidieran la repetición de situaciones análogas: «Quiero que lo que me ha pasado a mí sirva para que no le pase a otras personas». Sin embargo, tras certificarse este miércoles su óbito tras dos semanas en observación, las apelaciones formuladas en vida por la finada han terminado convertidas en el eje de un enconado enfrentamiento entre el Palacio de la Moncloa y la oposición.




