Intelectuales, escritores y periodistas analizan el impacto del astro rosarino en la identidad colectiva del país, tras un ciclo de dos décadas que culmina entre la gratitud popular y la incertidumbre futbolística.
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BUENOS AIRES — El anuncio del adiós de Lionel Messi a la selección argentina ha abierto un profundo proceso de análisis sobre el significado social, cultural y deportivo de su figura. Distintas personalidades del ámbito de las letras, la sociología y el periodismo en Argentina —entre los que figuran los escritores Martín Caparrós y Eduardo Sacheri, el sociólogo Pablo Alabarces y el investigador Diego Tachella— han compartido sus reflexiones sobre el recorrido del capitán albiceleste, un ciclo marcado por la superación de adversidades iniciales hasta su consagración como mito nacional.
Durante años, la relación entre el futbolista y la afición atravesó dinámicas complejas. A diferencia de otros ídolos locales consolidados en el torneo doméstico antes de su salto al exterior, el desarrollo profesional de Messi en el FC Barcelona generó en sus comienzos cierta distancia emocional en el público. Sin embargo, su persistencia ante los reveses deportivos, las finales perdidas y su posterior liderazgo en la consecución de la Copa del Mundo de Qatar 2022 terminaron por consolidar un vínculo afectivo unánime.
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De la resistencia inicial a la dimensión de referente afectivo
Para el escritor Eduardo Sacheri, la figura de Messi conecta con la tendencia de la sociedad argentina a buscar en el fútbol una vía de reafirmación colectiva, argumentando que tanto Diego Armando Maradona como el delantero rosarino aportaron al país «la certeza de estar destinados a la grandeza». Por su parte, Martín Caparrós calificó la irrupción del atacante como «un milagro», destacando la excepcionalidad histórica de haber contado con dos referentes de escala mundial en épocas consecutivas.
Desde la perspectiva sociológica, Pablo Alabarces y Sergio Levinsky coinciden en que la trayectoria del jugador se reconfiguró a través del reconocimiento a su profesionalismo y comportamiento deportivo. Levinsky subrayó el hito que supuso la movilización popular para solicitar su regreso cuando anunció brevemente su renuncia a la selección, un fenómeno que calificó de «contracultural» en el exigente contexto del fútbol argentino. Asimismo, el psicólogo Diego Tachella definió a Messi como un «referente afectivo colectivo», capaz de actuar como un punto de anclaje emocional sostenido a lo largo de los años.
El reto del relevo generacional y la gestión de la ausencia
El cierre de esta etapa plantea interrogantes sobre el futuro deportivo de la selección argentina y el impacto de su partida en la proyección internacional del equipo. Mientras que Sacheri sostiene que la despedida se vive desde un sentimiento de gratitud por los títulos alcanzados en la fase final de su carrera, autores como Caparrós advierten sobre el vacío futbolístico que afronta el país tras casi medio siglo contando con las principales figuras del balompié global.
El debate coincide con el cierre de un ciclo en el que analistas e historiadores destacan que el mayor legado de Messi radica en haber transmitido a toda una generación de aficionados una lección de perseverancia y superación frente a la adversidad.








