El partido demócrata ha conseguido una victoria decisiva en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, arrebatando a los republicanos el control del Congreso y el Senado. Este resultado deja al expresidente Donald Trump sin un poder legislativo efectivo, ya que pierde la capacidad de aprobar normas con el simple apoyo de su partido.
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El triunfo demócrata fue más amplio de lo que anticipaban las encuestas, logrando una mayoría significativa en la Cámara de Representantes y asegurando 51 escaños en el Senado, con un 53% de los votos. Para obtener esta mayoría, los demócratas mantuvieron sus escaños en estados tradicionalmente demócratas y lograron victorias en bastiones republicanos como Kansas, Texas, las Carolinas, Maine, Iowa y Ohio.
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Impacto en la presidencia de Trump
Donald Trump, que había presumido del entusiasmo de sus seguidores antes de las elecciones, se enfrentó a una realidad distinta. Las encuestas ya indicaban una baja aprobación de su gestión, situándose en un 38%, la más baja desde George W. Bush. A pesar de ello, Trump mantuvo una estrategia electoral centrada en su figura, pidiendo a sus seguidores que votaran como si lo hicieran por él.
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Tras conocerse los resultados, Trump culpó de la derrota a su ausencia en las papeletas y criticó a Fox News, la cadena conservadora que históricamente le ha apoyado, por dar espacio a la oposición. Finalmente, reconoció la derrota y admitió que los demócratas habían realizado «un buen trabajo».
Resultados clave en estados decisivos
Los demócratas lograron victorias significativas en estados clave. En Georgia, Jon Ossoff retuvo su escaño al derrotar al republicano Mike Collins. En Carolina del Norte, Roy Cooper se impuso a Michael Whatley, siendo la primera victoria demócrata en el estado desde 2008. En Carolina del Sur, Annie Andrews ganó el escaño que dejó vacante el fallecido Lindsey Graham.
En el centro del país, los demócratas sorprendieron al ganar en Kansas y Texas. Adam Hamilton y James Talarico, ambos expastores cristianos, derrotaron a sus rivales republicanos. En Texas, Gina Hinojosa se convirtió en gobernadora al vencer a Greg Abbott, una figura prominente del partido republicano.














