Una coordinada y masiva campaña de falsas amenazas de bomba ha sembrado el caos operacional en el tráfico aéreo europeo durante la jornada de este jueves, alcanzando a un mínimo de 25 vuelos comerciales en ruta hacia distintas capitales del continente. La agresión, de escala transnacional e inusual complejidad logística, provocó la activación de protocolos de máxima seguridad en más de una decena de países. El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha registrado la afección directa de tres operaciones, incluyendo la de un avión de la compañía Ryanair con destino a Sofía que debió ser desviado y registrado minuciosamente tras su toma de tierra.
Los avisos maliciosos, trasladados en su mayoría mediante correos electrónicos automatizados enviados a las aerolíneas mientras las aeronaves se encontraban en pleno vuelo, obligaron al despliegue de cazabombarderos de la Fuerza Aérea en varios espacios aéreos, así como al desvío de emergencia de múltiples aparatos a bases militares o aeropuertos alternativos. A pesar de la conmoción y de las disrupciones en la navegación aérea, los equipos de desactivación de explosivos y las fuerzas de seguridad estatales descartaron de forma absoluta la presencia de artefactos reales a bordo tras inspeccionar los fuselajes, los equipajes y al pasaje.
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Cadena de desvíos e intervenciones de emergencia en el espacio aéreo europeo
La afectación de la campaña se ha extendido con fuerza sobre las rutas que conectan el oeste con el este del continente. Entre los incidentes más graves destaca el desvío de emergencia de un Airbus A320 de Aer Lingus que cubría el trayecto entre Dublín y Roma hacia la base militar de las Fuerzas Armadas francesas en Évreux, donde 151 pasajeros fueron evacuados para una revisión de urgencia. Asimismo, en Austria, el aeropuerto de Viena tuvo que gestionar los aterrizajes no programados de un vuelo de Wizz Air entre Milán y Varsovia y una aeronave de Finnair procedente de Helsinki.
Por su parte, las autoridades de la República Checa movilizaron a sus servicios de inteligencia para escoltar a cuatro aviones dirigidos a Praga —entre ellos dos conexiones de la compañía EasyJet desde el Reino Unido—, al tiempo que aeródromos estratégicos como el de Milán-Malpensa en Italia, Bruselas-Zaventem en Bélgica y el aeropuerto de Bucarest en Rumanía debieron aislar en zonas remotas de pista a varios aparatos para la intervención de los perros rastreadores y especialistas TEDAX.
Coordinada ciberacción orientada a la disrupción del tráfico aéreo
Las agencias europeas de aviación civil y los organismos de seguridad nacional coinciden en que la secuencia responde a un plan trazado para desestabilizar uno de los cielos más congestionados del mundo, donde operan más de 30.000 vuelos diarios. Directivos del sector aeronáutico internacional han calificado el episodio como un evento inédito por su dimensión multinacional, atribuyendo el origen de los mensajes a bots programados capaces de burlar los filtros de seguridad corporativa.
Pese al impacto en la operativa del espacio aéreo comunitario y a los retrasos encadenados en las terminales, la cotización bursátil de las principales aerolíneas europeas como Ryanair o Wizz Air ha mantenido una tendencia de estabilidad en los mercados financieros. La investigación policial conjunta continúa abierta bajo la coordinación de los servicios de inteligencia de los países afectados para rastrear el origen de las direcciones IP y neutralizar los servidores informáticos empleados en esta campaña de sabotaje digital.














