La tensión sucesoria y los conflictos sentimentales marcan la entrega de este martes, donde Martina trata de reprimir su atracción por Adriano mientras Lorenzo descubre un secreto estratégico de Ángela.
La calma sigue siendo un bien escaso en el palacio de los marqueses de Luján. Tras un inicio de semana marcado por la resistencia de Leocadia a ceder el poder sobre las tierras, el capítulo 782 de ‘La Promesa’, que se emite este martes 24 de febrero, profundiza en las brechas emocionales y estratégicas de sus protagonistas. La ficción de RTVE encara una jornada de confesiones inesperadas y movimientos bajo cuerda que prometen alterar el equilibrio en el servicio y en la planta noble.
El dilema de Martina y la renuncia de Curro
La trama de la baronía da un giro inesperado. Pese a haber redactado la misiva junto a Ángela (Marta Costa), Curro (Xavi Lock) toma la decisión de no enviar todavía la carta al Rey. Este aplazamiento genera un profundo alivio en Ángela, quien no duda en confesárselo a Leocadia; sin embargo, el destino juega en su contra y Lorenzo escucha la confesión, una información que el capitán no tardará en utilizar en su beneficio.
Por su parte, Martina vive su propio calvario personal. Tras agradecer a Jacobo que anulara su viaje a Nueva York para evitarle más sufrimiento, la joven se sincera con Curro. Martina le garantiza que hará todo lo posible por controlar sus sentimientos hacia Adriano, sintiéndose profundamente en deuda con su prometido tras su reciente sacrificio. Paralelamente, la presión sobre ella aumenta desde otros frentes: Petra le solicita ayuda económica para el refugio, añadiendo más peso a sus ya saturadas responsabilidades.
Confesiones en el servicio: el distanciamiento de Pía
En las dependencias del servicio, la estabilidad emocional de uno de sus pilares más firmes comienza a agrietarse. En un momento de vulnerabilidad, Pía se sincera con el ama de llaves y le confiesa una realidad que había guardado en silencio: sus sentimientos hacia Ricardo se están enfriando. Esta revelación supone un punto de inflexión en su relación y deja en el aire el futuro de la pareja.
Mientras tanto, las cocinas reciben una visita inesperada. Julieta regresa para ver a Candela y Simona, a pesar de las advertencias del mayordomo, quien le recuerda que su posición no la obliga a descender a las zonas del servicio. Por otro lado, la presión sobre María Fernández y Samuel aumenta; este último le confiesa a María que Cristóbal le está instando a que los convenza para contraer matrimonio lo antes posible.
El polémico trasvase de poder de las tierras
El clímax del episodio llega con la reunión definitiva entre Ciro y Leocadia para formalizar el traspaso de poder de las tierras. La señora de Figueroa, que ya mostró su resistencia en la jornada anterior frente a Alonso, estalla al conocer las condiciones del acuerdo. Leocadia no acepta que el sobrino del marqués se embolse el 10% de comisión por las gestiones realizadas, un desacuerdo que deja la puerta abierta a una posible represalia o a un último as bajo la manga por parte de la veterana propietaria.



















