Un dispositivo compuesto por 400 agentes de la Policía Nacional y Municipal de Madrid llevó a cabo el desalojo de la acampada en la Puerta del Sol durante la madrugada, sin incidentes importantes. La intervención resultó en la detención de dos personas por desobediencia y resistencia a la autoridad.
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El desalojo comenzó alrededor de las tres de la madrugada, momento en el que se encontraban 334 personas en la acampada. La Delegación del Gobierno justificó la acción como un «último recurso» debido a la pérdida del carácter reivindicativo de la protesta y negó el uso de violencia en el operativo.
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Detalles del operativo policial
El dispositivo policial estuvo integrado por 220 agentes de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal de Madrid, con la colaboración de bomberos y servicios sociales. Durante la operación, los agentes delimitaron la zona e impidieron el acceso mientras se realizaban las labores de desalojo. Los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid se encargaron de desmontar las tiendas de campaña y trasladarlas a depósitos municipales.
La Delegación del Gobierno emitió un comunicado afirmando que el desalojo se desarrolló sin violencia y de forma gradual en los últimos días. Según el comunicado, la actuación buscaba garantizar el ejercicio pacífico de los derechos fundamentales y recuperar el uso ordinario de la Puerta del Sol.
Reacciones y denuncias
La cuenta oficial de la acampada en la Puerta del Sol denunció en redes sociales que la intervención fue «violenta» y que se utilizaron «golpes y gas pimienta», dejando a varias personas heridas. Sin embargo, la Delegación del Gobierno reiteró que el desalojo se realizó sin violencia.
La Delegación explicó que la medida fue adoptada tras un proceso de actuación gradual, motivado por un cambio en las circunstancias de la acampada. Señalaron que las principales organizaciones participantes se habían retirado y que la mayoría de las pernoctaciones correspondían a personas sin hogar y colectivos vulnerables. Además, se mencionó la existencia de hechos presuntamente delictivos en el entorno de la acampada.
El desalojo fue el resultado de semanas de mediación, durante las cuales se enviaron varios requerimientos a los acampados para que desmantelaran la protesta. Al no obtener respuesta, se procedió con el desalojo.












