Los platós de Antena 3 han sido el escenario de una confesión que no ha dejado indiferente a la audiencia. Nela y Matattán, dos jóvenes residentes en Ceuta, han participado en el programa ‘Y ahora Sonsoles’ para visibilizar su identidad como therians: personas que se identifican psicológica o espiritualmente con un animal.
Según la información adelantada por El Faro de Ceuta, la pareja acudió al espacio conducido por Sonsoles Ónega para explicar una realidad marcada por la búsqueda de libertad personal, pero también por el doloroso estigma social que enfrentan en su ciudad natal.
Entre la identidad y el acoso
Nela, quien se identifica con un pastor belga malinois, fue tajante al describir las agresiones que sufre en las calles de Ceuta. «Me han tratado mal, te suelen pegar patadas, te escupen», relató la joven, aclarando que, debido a este hostigamiento, solo se comporta como animal en la intimidad de su hogar. Para ella, esta identidad es un refugio: «Siendo humana no me encuentro cómoda; prefiero ser un animal para encontrarme bien conmigo misma».
Por su parte, su pareja Matattán, identificado con un leopardo, confesó que aunque al principio le costó asimilar la situación, ahora acompaña a Nela en su proceso. No obstante, la relación no está exenta de fricciones; Matattán cuestiona si la elección de la raza de Nela responde a una verdadera identificación o a una búsqueda de «aceptación externa».
El análisis profesional
El programa contó con la intervención de una psicóloga para arrojar luz sobre este fenómeno. La especialista subrayó puntos clave para entender el movimiento:
- Identificación, no transformación: Los therians se sienten animales, no creen que su cuerpo físico haya cambiado.
- Salud mental: Se aclaró que ser therian no es, por sí mismo, un trastorno mental, aunque en casos específicos puede ser una vía de escape ante carencias emocionales.
- El factor afectivo: En el caso de Nela, la experta señaló que la «máscara» podría ser una herramienta para obtener el cariño que siente que le falta como humana.
«No queremos hacer daño a nadie. Solo pedimos respeto por ser quienes somos», concluyeron los jóvenes.
Impacto en la comunidad
La situación en Ceuta parece ser especialmente tensa para el colectivo. Matattán denunció que una reciente quedada de amigos en la ciudad terminó con actos de vandalismo, incluyendo la destrucción de la máscara de Nela.
A pesar de que la joven reconoce estar bajo tratamiento psicológico y admite que su madre no se siente orgullosa de su estilo de vida, defiende su derecho a la existencia sin violencia. La noticia, recogida originalmente por El Faro de Ceuta, continúa generando un intenso debate sobre los límites de la identidad y la tolerancia en la sociedad actual.




















