Íñigo Errejón decide no personarse en Plaza de Castilla para la notificación de apertura de juicio oral. La defensa alega «inseguridad jurídica» después de que Elisa Mouliaá anunciara su retirada de la causa por salud y, días después, rectificara su decisión tras conocer que la Fiscalía pide la absolución del expolítico.
La causa judicial contra Íñigo Errejón por presuntas agresiones sexuales ha entrado en una fase de confusión técnica que ha impedido el avance del procedimiento este martes, 10 de febrero. El exportavoz de Sumar debía acudir a los juzgados de Plaza de Castilla para que el magistrado Adolfo Carretero le comunicara formalmente la apertura de juicio oral, pero su defensa ha optado por la incomparecencia estratégica ante el incierto devenir de la acusación particular.
El giro de Elisa Mouliaá: de la renuncia a la ratificación
La situación procesal dio un vuelco radical la semana pasada cuando la actriz Elisa Mouliaá anunció públicamente su intención de abandonar el proceso por «motivos de salud y personales», asegurando que no podía seguir sosteniendo la acusación en solitario. Sin embargo, este anuncio contenía errores formales: el escrito de renuncia presentado ante el Decanato carecía de la firma de su abogado y procurador, lo que invalidaba su efectividad inmediata.
Este lunes, Mouliaá cambió de parecer. Tras conocer que la Fiscalía de Madrid solicita la absolución de Errejón al considerar que los hechos no constituyen delito, la actriz calificó esta postura de «deleznable» y anunció que seguirá adelante con el caso hasta el final. Al no ratificar su renuncia ante el juez, la actriz mantiene su papel como acusación particular, bloqueando el archivo automático de la causa que la defensa de Errejón ya daba por hecho.
La defensa de Errejón denuncia «inseguridad jurídica»
Ante este escenario, los abogados de Errejón han comunicado al juzgado que no asistirán a ningún trámite hasta que se aclare formalmente si existe o no una acusación particular válida. Citan razones de «economía procesal», argumentando que no tiene sentido avanzar hacia un juicio oral si la posición de la denunciante oscila entre la retirada y la continuidad.
Por su parte, el juez Adolfo Carretero ha decidido suspender la comparecencia del expolítico por seguridad jurídica, a la espera de verificar fehacientemente si Mouliaá se ratifica en su denuncia original o si el procedimiento debe quedar únicamente en manos de la acusación popular, que sí mantiene su petición de cárcel.
Escenario actual: la Fiscalía pide la absolución
El principal obstáculo para la condena de Errejón es, actualmente, el Ministerio Público. La Fiscalía ha sido tajante al solicitar la absolución del exdiputado, sosteniendo que los indicios presentados hasta ahora no son suficientes para sustentar un delito de agresión sexual.
Mouliaá, presente en los juzgados para dar explicaciones a los medios, ha insistido en que su rectificación se debe a un sentimiento de responsabilidad: «No quiero que esto quede sin sanción», ha declarado, mientras el tribunal de la Audiencia Provincial de Madrid pospone su decisión sobre el archivo definitivo de la causa hasta que se resuelva este enredo de notificaciones y firmas.



















