La Policía Nacional estrecha el control en el campamento del Guano, el último reducto de las playas, donde la tensión oscila entre quienes solicitan la repatriación voluntaria a Marruecos y los grupos que huyen al ver autobuses de traslado.
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CEUTA — Tras el rápido operativo ejecutado por la Policía Nacional que logró desmantelar en apenas 24 horas el polémico asentamiento de la Playa del Trampolín, la atención policial y social en Ceuta se concentra ahora en la zona del Guano, convertida en el último punto de resistencia del litoral. La situación en el lugar se debate entre dos dinámicas opuestas: mientras parte de los residentes muestra ya su deseo explícito de retornar voluntariamente a Marruecos, otros grupos han optado por huir hacia las zonas boscosas para evitar ser filiados.
En la zona de la playa, la presencia de la Policía Nacional es constante para supervisar a la población que aún permanece allí, mientras la maquinaria pesada trabaja de forma intensiva en la retirada de residuos, restos de tiendas de campaña y enseres acumulados durante casi dos meses. El objetivo final de la Administración es completar el desalojo definitivo del Guano para proceder a la limpieza integral, vallado y regeneración de la franja costera.
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Huida a las zonas altas ante la presencia de transportes
Sin embargo, la actuación policial ha provocado la dispersión de un número significativo de inmigrantes hacia las áreas de monte. Según se ha constatado sobre el terreno, la simple aparición de vehículos de gran tamaño o autobuses provoca estampidas de personas que temen ser trasladadas a las dependencias del CATE o iniciar trámites de filiación. La confusión se incrementa debido a que los vehículos utilizados para los traslados oficiales coinciden con los modelos de la línea urbana regular.
Pese a refugiarse en los montes y calles colindantes para esquivar el registro policial, muchos de estos grupos regresan de forma puntual al Guano para acceder al reparto diario de alimentos y asistencia humanitaria prestada por los voluntarios de Cruz Roja.
Retornos voluntarios y saturación en la atención a menores
Esta fase de la crisis coincide con un incremento notable en las devoluciones y retornos voluntarios gestionados por las fuerzas de seguridad, que lograron en tiempo récord que más de 1.500 personas desistieran de ingresar en los recursos de acogida del Tarajal y regresaran a su país, sumándose a la evacuación total efectuada previamente en el campamento de Benítez.
Por otro lado, la presión persiste en el ámbito de los menores no acompañados. Grupos de jóvenes acuden de forma continuada a la Jefatura Superior de Policía con la intención de ser filiados, en un escenario de compleja gestión debido a la falta de espacio y el colapso de las infraestructuras de acogida disponibles en la ciudad autónoma.








