El líder de Junts reabre la controversia al cuestionar la españolidad de ambas ciudades autónomas y plantear una negociación sobre su estatus territorial con el reino alauí.
CEUTA. – Las declaraciones del expresidente de la Generalitat de Cataluña y líder de Junts, Carles Puigdemont, cuestionando la soberanía de Ceuta y Melilla han vuelto a desatar un profundo malestar político e institucional. El dirigente independentista ha calificado a ambas plazas españolas de «colonias» en el norte de África y ha abogado por que España abra un proceso de diálogo con el Reino de Marruecos para abordar su futuro territorial.
Alineación con las tesis de Rabat
Las palabras de Puigdemont se alinean con las pretensiones irredentistas que de forma recurrente sostiene el Gobierno de Marruecos sobre el norte de África. Según la postura defendida por el líder de Junts, la presencia española en Ceuta y Melilla responde a una situación «anacrónica» que perpetúa la tensión diplomática entre Madrid y Rabat, sugiriendo que la solución pasa por una mesa de negociación bilateral.
Esta posición busca trazar paralelismos con el discurso soberanista catalán y utilizar la geopolítica fronteriza para tensionar la política nacional y la integridad territorial del Estado.
Incompatibilidad con el marco legal e histórico
La denominación de «colonias» choca frontalmente con el ordenamiento jurídico español y el Derecho Internacional:
Estatus Constitucional: Ceuta y Melilla son Ciudades Autónomas reconocidas en la Constitución Española de 1978 y estructuradas bajo sus respectivos Estatutos de Autonomía.
Integración Europea: Ambas ciudades forman parte plena del territorio de la Unión Europea.
Legitimidad Histórica: La vinculación de Ceuta (desde 1580) y Melilla (desde 1497) con la Corona española es previa a la creación del propio Estado moderno marroquí.
Rechazo unánime en las plazas norteafricanas
Las reacciones de rechazo en el arco político de ambas ciudades no se han hecho esperar. Tanto los gobiernos autonómicos como la práctica totalidad de las fuerzas parlamentarias de Ceuta y Melilla han condenado rotundamente las afirmaciones del político catalán, remarcando que la españolidad de ambos territorios es indiscutible, innegociable y está respaldada de forma abrumadora por la voluntad de sus ciudadanos.




