LONDRES / NUEVA YORK – Una década después del histórico referéndum de 2016, la posibilidad de que el Reino Unido vuelva a formar parte de la Unión Europea ha irrumpido con fuerza en el centro del debate político británico. Coincidiendo con la Asamblea General de la ONU y las reuniones de alto nivel con los mandatarios europeos, el primer ministro británico, Andy Burnham, ha reabierto la discusión al negarse a descartar el retorno al club comunitario en la futura plataforma electoral del Partido Laborista.
Las manifestaciones de Burnham, realizadas en el marco de sus contactos con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, buscan escenificar un punto de inflexión en la política exterior de Londres. El premier ha prometido fijar un «nuevo rumbo» para el país tras diez años marcados por la inestabilidad institucional y económica derivada de la desconexión con el continente.
El plan a diez años de Tony Blair y la presión interna
El cambio de tono coincide con la publicación de un documento estratégico por parte del Instituto Tony Blair para el Cambio Global. En el informe, titulado Más allá de salir o permanecer: un camino para volver a una Europa reformada, el ex primer ministro insta al Gobierno a fijar un horizonte de diez años para formalizar el reingreso:
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- Estrategia decenal: Aconseja abandonar las llamadas «líneas rojas» del Brexit e integrar la negociación en el plan de desarrollo económico a largo plazo.
- Reformas clave: Condiciona el éxito de la reintegración a compromisos bilaterales en materia de competitividad, movilidad juvenil y control de fronteras.
- Corriente interna: Diputados europeístas e históricas figuras del laborismo, como Neil Kinnock, presionan para que el compromiso de adhesión figure expresamente en el ideario del partido.
Tensión diplomática y acuerdos pragmáticos
Pese a que sectores del Gabinete temen que un acercamiento precipitado reactive la polarización política, el Gobierno de Burnham busca acelerar acuerdos pragmáticos en áreas de interés común, como la movilidad de los jóvenes y la simplificación de visados para trabajadores, mientras evalúa los tiempos para la negociación de un nuevo marco de integración europea.




