La reciente visita de Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, a Ceuta ha profundizado la brecha entre el Ministerio y los profesionales locales. El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha calificado el encuentro como una “oportunidad perdida”, lamentando que el número dos de la cartera sanitaria no reservara un espacio en su agenda para escuchar a quienes trabajan en la primera línea asistencial.
Según informa el diario El Faro de Ceuta, el malestar del colectivo es doblemente significativo debido a la condición de médico del propio Padilla, lo que hacía esperar una mayor sensibilidad hacia los problemas estructurales que asfixian a la ciudad autónoma.
Un sistema que depende de la externalización
El SMC ha aprovechado este escenario para denunciar la alarmante falta de especialistas, que obliga a derivar cada vez más pacientes a la península. El sindicato puso sobre la mesa carencias críticas, como:
- Ausencia de servicios vitales: Falta de Radioterapia y una Hemodinámica plenamente operativa.
- Externalización sistemática: Servicios básicos como Salud Mental, hemodiálisis, resonancias y endoscopias están siendo derivados a entidades externas ante la falta de recursos propios.
- Inacción institucional: El sindicato recuerda que, aunque Ceuta fue declarada zona de difícil cobertura hace tres años, no se han aplicado medidas reales para retener el talento médico.
“Si la solución a la carencia de especialistas es externalizar servicios, el riesgo es convertir progresivamente la sanidad pública en un modelo híbrido que debilite su sostenibilidad”, advierte el SMC.
«Más batas y menos corbatas»
El conflicto se produce en un momento de tensión máxima, con una huelga nacional convocada y un Plan Integral de Desarrollo que, según los profesionales, no se está traduciendo en mejoras palpables. Para el sindicato, la gestión del Ingesa (dependiente directamente del Ministerio) está fallando al no ejecutar los fondos comprometidos.
La organización concluyó su queja con una frase que resume el hartazgo del sector: “Ceuta necesita más batas y menos corbatas”, exigiendo que las visitas institucionales dejen de ser meros actos protocolarios y se conviertan en mesas de trabajo con soluciones técnicas reales.



















