La líder democrática venezolana María Corina Machado y el diplomático Edmundo González Urrutia han suscrito este jueves la denominada Declaración de Madrid con motivo de la celebración de la XXX Cumbre Iberoamericana en la capital española. En el documento, los dirigentes de la oposición venezolana han lanzado la propuesta formal de que la XXXII edición de la cita multilateral, programada para el año 2030, tenga como sede la ciudad de Caracas dentro de una «Venezuela libre, soberana y democrática», planteando la cita como un hito simbólico para la plena restitución del orden constitucional en el país sudamericano.
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Los opositores, presentados en el texto como los representantes legítimos de la voluntad popular tras las elecciones de 2024, han denunciado que las poblaciones de Cuba, Nicaragua y Venezuela carecen de una representación genuina en el foro de mandatarios. Machado y González Urrutia valoraron de forma positiva el desarrollo del encuentro en Madrid, pero enfatizaron que los consensos en materia de cooperación e integración regional pierden su sentido fundamental si no se sitúa la defensa de los derechos humanos y la institucionalidad democrática como requisito previo innegociable.
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Ausencias de los mandatarios del bloque autoritario y discurso del chavismo
La cumbre celebrada en suelo español estuvo marcada por la ausencia de los jefes de Estado de las tres administraciones cuestionadas en la región. Las delegaciones oficiales de La Habana, Managua y Caracas acudieron al foro representadas por sus respectivos jefes de la diplomacia, registrándose la inasistencia de Miguel Díaz-Canel y de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, además de la previsible baja del mandatario nicaragüense Daniel Ortega.
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Durante las sesiones de trabajo, el ministro de Relaciones Exteriores del Ejecutivo de Caracas, Oliver Blanco, defendió ante el plenario el proceso de apertura y recuperación económica que la administración venezolana define como su propia transición. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, centró su intervención en reiterar las acusaciones contra la política exterior de Estados Unidos, contrastando con el enfoque promovido por los sectores opositores de la región.
Redefinición del marco de cooperación multilateral
La propuesta articulada desde el exilio y la oposición venezolana persigue reestructurar los principios fundacionales de la Conferencia Iberoamericana. La Declaración de Madrid insta a los 22 Estados miembros a transformar el mecanismo regional en una plataforma activa de custodia y promoción irrestricta de las libertades públicas, impidiendo que el pragmatismo diplomático diluya el compromiso con los estándares democráticos.
Con esta iniciativa con horizonte en 2030, la dirigencia opositora busca mantener el respaldo de los gobiernos europeos y latinoamericanos a la causa de la democratización, fijando un compromiso explícito para que el foro iberoamericano retorne a la capital venezolana en un contexto de plena normalización institucional.














